El presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), Rodrigo Martín Correa, habló sobre su gestión en una entrevista publicada por Infocampo en el marco de la presentación de Matear, la feria yerbatera que se realizará el 17 y 18 de octubre en La Rural de Palermo. El foco de la charla estuvo puesto en promoción, calidad y apertura de nuevos mercados. Su tesis central fue que «la única salida de esto es incrementando la demanda».
Sin embargo, esa definición llega en un momento de fuerte tensión para la cadena yerbatera. En distintos puntos de Misiones, productores vienen reclamando por los valores que reciben por la materia prima y por la ausencia de herramientas que permitan regular la relación entre quienes producen y quienes industrializan. En algunos casos, el precio de la hoja verde se ubica por debajo de los 100 pesos por kilo, un escenario que pone en riesgo la continuidad de las pequeñas chacras.
Correa explicó en la entrevista que, históricamente, el INYM tuvo tres grandes funciones: fijación de precios, promoción y calidad. Tras el Decreto 812, señaló, el organismo perdió únicamente la facultad de intervenir en el precio de la materia prima, mientras que las otras dos atribuciones se mantienen vigentes. Desde ese punto de partida, defendió la realización de ferias y acciones de difusión como herramientas para mejorar la situación del conjunto del sector.
Ante la consulta sobre los productores que no logran obtener un precio suficiente al negociar con los secaderos, Correa orientó la respuesta hacia el agregado de valor. Planteó que el desarrollo de productos propios le permite al productor llegar directamente a la góndola y capturar una porción mayor del valor generado. «Que le dé valor, que genere un producto de calidad y que el consumidor paga cuando hay de por medio calidad», sostuvo.
Esa salida, sin embargo, requiere capital, infraestructura, habilitaciones y capacidad comercial que no todos los productores tienen. Una parte importante de las familias yerbateras depende exclusivamente de la venta de hoja verde a acopiadores y secaderos, y la entrevista no ofrece una respuesta concreta para ese segmento.
También quedó sin desarrollo en la charla otro cambio reciente: el INYM eliminó el límite que condicionaba la cantidad de estampillas que las industrias podían adquirir mensualmente según su promedio de envasado. La medida amplió el margen operativo de las empresas, pero abrió interrogantes sobre el comportamiento del mercado y las condiciones de competencia entre grandes industrias y pequeñas marcas.
Correa también fue consultado por la decisión de la Asociación del Fútbol Argentino de utilizar yerba extranjera para abastecer a la delegación en el Mundial. Calificó la situación como dolorosa y reivindicó a la yerba mate argentina como un producto de alta calidad y parte de la identidad cultural del país. Señaló que el objetivo debería ser que la industria y el Instituto trabajen juntos para asegurar presencia de la producción nacional en futuras competencias internacionales.
El razonamiento de Correa sobre la demanda como motor de recuperación plantea un horizonte de mediano plazo. «Sabemos que es un proceso que lleva tiempo, que se está reordenando», afirmó. Pero mientras ese reordenamiento ocurre, los productores más pequeños siguen buscando respuestas sobre una situación que ya afecta sus ingresos hoy.
La promoción y la calidad son las herramientas que el INYM conserva. La regulación de precios, en cambio, ya no forma parte de sus atribuciones. En ese espacio intermedio queda una cadena que aún no encuentra cómo traducir el mayor consumo eventual en mejores condiciones para quienes producen la materia prima.
Con informacion de AgroMisiones.