Este jueves, la localidad de Profundidad cumple 123 años de existencia. Según relatan algunos documentos históricos, su fundación oficial data del 6 de agosto de 1903, cuando el gobernador del Territorio Nacional de Misiones, Juan José Lanusse, rubricó la creación del poblado. Lanusse gobernó la tierra colorada entre 1896 y 1905 y tuvo un papel central en la colonización del territorio, impulsando la llegada de inmigrantes europeos.
Los actuales habitantes cuentan que sus antepasados describían a Profundidad como un lugar de paso entre Posadas y puntos del sur provincial como Apóstoles o San José. Allí se levantaron las primeras casas, chacras y comercios antes incluso de que el poblado tuviera existencia oficial. Los primeros colonos llegaron principalmente desde España y también desde Brasil.
Tras la fundación, el Estado otorgó al pueblo siete hectáreas sobre la actual ruta Provincial 204, que es el mismo emplazamiento de siempre. Sin embargo, la Primera Comisión de Fomento recién se constituyó en 1927, casi un cuarto de siglo después de la fundación formal.
Los pobladores originales se dedicaron al cultivo de yerba mate, caña de azúcar y a la ganadería en términos generales. Con el paso de las décadas, la actividad forestal y la producción ovina —carne, cuero y lana— se sumaron a la economía local, y esta última se mantiene vigente y en crecimiento.
Profundidad está a unos 50 kilómetros de Posadas, por ruta nacional 12 hasta Candelaria y luego por la provincial 204. En 2017, la Legislatura provincial la declaró Capital Provincial del Aire Puro, distinción que refleja la baja contaminación del lugar y la presencia de flora nativa como el lapacho y el urunday.
Dentro del municipio se encuentra el Parque Provincial Cañadón de Profundidad, el área protegida más cercana a la capital misionera, con apenas 35 kilómetros de distancia. El parque abarca 19 hectáreas de selva y tiene como atractivo principal una caída de agua proveniente del arroyo Profundidad, de entre 12 y 20 metros de altura según las fuentes. En épocas de sequía el caudal puede reducirse considerablemente; una modificación al manejo del curso natural de la vertiente mejoró la situación en los últimos años.
El lugar dispone de senderos de aproximadamente 3.000 metros que bordean el arroyo, zona de acampe con electricidad, quinchos, parrillas, baños y guardaparques que orientan a los visitantes sobre flora, fauna y seguridad. Quienes visiten el parque también pueden recorrer los caminos entre cerros del sur misionero, con paisajes de agua y vegetación densa.
Con informacion de Primera Edicion.