En el marco de los controles sobre juguetes tipo Squishy o Squeeze, Defensa del Consumidor de Misiones interdictó 7.500 unidades en 15 inspecciones realizadas en diferentes puntos de la provincia. Los operativos se intensificaron en las últimas semanas, coincidiendo con la proximidad del Día del Niño y el consecuente aumento en la demanda de este tipo de productos.
El director del organismo, Alejandro Garzón Maceda, confirmó las cifras en una entrevista con el programa El Aire de las Misiones, emitido por FM 89.3 Santa María de las Misiones, y aclaró que los inspectores no circunscriben su trabajo a Posadas: «Nosotros estamos haciendo verificación en toda la provincia», afirmó. Según remarcó, los inspectores viajan al interior para evitar que los controles se concentren en los principales centros comerciales mientras productos potencialmente peligrosos permanecen disponibles en otras localidades.
El criterio de interdicción no se aplica únicamente a los artículos incluidos en la alerta nacional. También son retirados de circulación aquellos juguetes que no cuentan con el etiquetado obligatorio. Según explicó Garzón Maceda, la etiqueta debe estar en castellano e indicar qué es el producto, su origen, su composición y, fundamentalmente, quién lo importó en Argentina junto con el domicilio del importador. «¿Este producto tiene etiqueta? Puedo consumirlo. ¿Este producto no tiene etiqueta? Pone en riesgo la salud. No lo puedo consumir», sintetizó el funcionario.
La interdicción es una medida preventiva: los productos son embalados, identificados y dejados en custodia del comercio, cuyo responsable firma el acta correspondiente. A partir de ese momento, el local dispone de cinco días para presentar documentación que acredite el cumplimiento de los requisitos legales. Si logra probarlo, los artículos pueden volver a la venta. Si no, la intervención continúa y puede derivar en sanciones. «Si hubo infracción, se dispone la destrucción del producto, se lo incinera y se le pone una multa al comercio», detalló Garzón Maceda.
Entre los casos detectados, el funcionario mencionó que dos de las inspecciones se realizaron en comercios que ya habían retirado voluntariamente los productos al tomar conocimiento de la alerta. Sin embargo, también se registraron situaciones opuestas: «Hemos tenido sorpresas en un comercio que interdictamos un viernes y el martes hicimos otra verificación y resultó que tenía otra vez producto en la góndola», contó.
Garzón Maceda subrayó que la responsabilidad del control no debe recaer en los consumidores. «No queremos que el consumidor sea nuestro inspector, para eso estamos nosotros», afirmó. Aun así, planteó que la decisión de compra puede ser la herramienta más eficaz: «Si vos no comprás, el comercio no vende; si el comercio no vende, el comercio no le compra al distribuidor; y el importador no va a importar», razonó.
El funcionario también advirtió que el problema del etiquetado no es exclusivo de los Squishy. Señaló que Defensa del Consumidor detecta situaciones similares con otros productos importados, como artículos eléctricos —enchufes y zapatillas— que no están verificados para las condiciones de la red eléctrica argentina. «Si ya es extranjero, chequeen que esté verificado el producto», recomendó.
Con el Día del Niño en el horizonte, el mensaje del organismo es concreto: si un juguete Squishy o Squeeze no tiene etiqueta en castellano con los datos del importador, no debe comprarse.
Con informacion de Primera Edicion.