La industria del juguete llega al Día del Niño con ventas en baja, contrabando y menos chicos para vender

El Día del Niño es, para la industria juguetera argentina, mucho más que una fecha comercial. Concentra alrededor del 60% de las ventas del año y funciona como el principal indicador del estado del sector. Este año, ese termómetro llega en un momento delicado.

Julián Benítez, referente de la Cámara del Juguete, dialogó con FM 89.3 Santa María de las Misiones y trazó un panorama de presiones acumuladas: caída del consumo, contrabando, compras puerta a puerta y un cambio demográfico que reduce la base de potenciales consumidores.

«Tenemos una caída del 10% en la primera parte del año pasado», señaló Benítez. El dirigente reconoció que las promociones de los últimos días generaron algo de movimiento, pero pidió cautela: «Se empezó a mover un poquito más con algunas promociones que ya empezaron estos días, pero la verdad que todavía falta para poder llegar a un diagnóstico y es un poco preocupante porque venimos de un nivel de actividad muy bajo».

Parte de ese movimiento se explica por un comportamiento habitual de los consumidores: las familias suelen esperar hasta último momento para comprar los regalos y aprovechan las promociones bancarias disponibles en los días previos. «Estos tres días son claves para los comercios porque la gente va siempre en esta fecha muy pegadito a resolver el regalo y a aprovechar las promociones bancarias», explicó Benítez.

Entre los factores que pesan sobre el mercado, uno de los que más preocupa al sector es la caída de la natalidad. Menos nacimientos implican, con el tiempo, menos niños en edad de consumir juguetes. Según los datos aportados por Benítez, «a nivel global, la caída de la tasa de natalidad cayó 42% en los últimos 10 años y eso achicó el mercado de los usuarios de juguetes». A diferencia de otros problemas coyunturales, este es estructural: no se resuelve con una mejora del poder adquisitivo.

En ese contexto, los juguetes orientados a la primera infancia y al desarrollo infantil ganan relevancia. Benítez señaló que «los juguetes más buscados hoy son los de primera infancia, porque ahí ayudan al desarrollo de los chicos», en particular los vinculados con la motricidad, los aspectos cognitivos y la comunicación. También mantienen demanda los juegos de rol, los didácticos, los encastres y los bloques.

Frente al avance de los productos importados, Benítez sostuvo que la industria nacional tiene capacidad para competir. «Sí, es competitiva la industria», afirmó, aunque aclaró que la producción local está concentrada en categorías específicas: masas de modelar, autitos y camiones de plástico, encastres, bloques y juegos de mesa. «Son competitivos y podrían ser aún más competitivos con ciertas medidas como la reducción de la carga impositiva, la mejora en la logística», planteó.

Otro problema señalado es el acceso a materias primas. Según el dirigente, las pymes del sector enfrentan una situación de concentración en el mercado de insumos: «Las materias primas que siempre las pymes tienen que acceder es prácticamente un monopolio, y los precios los fija una empresa sola».

Desde la Cámara, las prioridades para una recuperación del sector incluyen «un mayor control de las prácticas desleales de comercio, subfacturación, contrabando, favorecer el acceso a las materias primas, una democratización de las materias primas, mayor competencia ahí». A eso se suma la presión impositiva: «La carga impositiva es fuertísima, muy compleja, desde los impuestos nacionales hasta las tasas municipales».

Benítez destacó que existe margen para crecer: actualmente, las fábricas utilizan solo el 30% de su capacidad instalada. «Hay muchas posibilidades de volver a generar mayor producción, mayor empleo», señaló. La industria reúne unos 170 establecimientos productivos, en su mayoría pymes familiares, y genera alrededor de 6.200 puestos de trabajo directos e indirectos.

Sin embargo, las expectativas del sector están divididas. Según un sondeo mencionado por Benítez, solo el 35% de las jugueterías considera favorables las perspectivas para el mercado. «Esperemos que se tomen medidas para revertir estas expectativas», expresó el dirigente.

Además del escenario económico, Benítez advirtió sobre un problema de seguridad. Mencionó el caso de un juguete Squishy con forma de dumpling que debió ser retirado del mercado por contener niveles elevados de benceno, una sustancia señalada por sus efectos nocivos para la salud. «Al ser tan viral, ya se había distribuido por todos lados», explicó.

El dirigente también cuestionó el actual mecanismo de control aduanero para productos importados: mientras antes existía una verificación en Aduana sobre la seguridad y certificación de los juguetes, ahora el procedimiento se basa en una declaración jurada del importador. «Tenemos muchas empresas que no les importa la seguridad de los chicos y comercializan cualquier cosa», denunció.

Con informacion de Primera Edicion.