Mermeladas de pitanga, jaboticaba y mbocayá: el emprendimiento que combina sabores nativos con cuidado del monte

Desde 1996, un grupo de mujeres rurales de Salto Encantado y Aristóbulo del Valle viene recuperando saberes transmitidos por sus abuelas para transformar los frutos de la selva misionera en mermeladas artesanales. Hoy, ese trabajo se formalizó dentro del programa Origen Misiones de la Agencia para el Desarrollo Económico de Misiones (Ademi).

La Asociación Civil Mujeres Soñadoras ofrece una variedad que incluye pitanga, jaboticaba, guaviroba, caraguatá, ubajay, cerella, yacaratiá y mbocayá, junto con otros productos de las chacras de la zona. Son sabores poco frecuentes en los circuitos comerciales habituales, que reflejan la biodiversidad del monte misionero.

El modelo de trabajo tiene una característica particular: la recolección es parcial. Las mujeres toman una parte de la producción de cada planta y dejan el resto disponible para la fauna silvestre, de modo que el aprovechamiento económico no compromete la conservación del ecosistema.

La presidenta de Ademi, Graciela de Moura, destacó el valor de esa combinación: «Hay algo muy valioso en esta propuesta: pudieron encontrar una forma de generar trabajo a partir de los frutos de la selva, sin dejar de lado el cuidado del monte. Y eso también es desarrollo». También señaló que «tienen productos con sabores muy particulares, de esos que cuentan algo de Misiones. Desde Origen queremos acompañar ese trabajo y ayudar a que puedan llegar a más personas».

Las mermeladas de Mujeres Soñadoras ya están disponibles en los puntos de venta de los aeropuertos de Posadas e Iguazú y en el Parque Temático de la Cruz de Santa Ana.