El programa Mirar Mejor cumplió dos años de actividad con números que lo consolidan como una de las iniciativas de salud visual más importantes de la provincia: 17 mil atenciones oftalmológicas y más de 80 operativos desplegados en localidades del interior misionero. Cada jornada convoca hasta 160 pacientes, que reciben controles completos, diagnósticos y, cuando corresponde, anteojos sin cargo.
El programa es coordinado por el Instituto Provincial de Lotería y Casinos (Iplyc) junto con la Sociedad Oftalmológica de Misiones (Somi), y su lógica central es la descentralización: llevar especialistas a lugares donde el acceso a una consulta oftalmológica suele ser difícil por razones económicas o de distancia.
Parola Tisiotti, integrante de Somi, explicó en diálogo con LT17 Radio Provincia que este año el programa incorporó una lámpara de hendidura, un equipo que permite observar con mayor detalle las estructuras del ojo. «Nos ayuda a poder evaluar un poquito más de cerca las estructuras del ojo y poder determinar, por ejemplo, si un paciente tiene cataratas o alguna lesión de la córnea», señaló la especialista.
La incorporación de ese equipo profundizó una evaluación que ya iba más allá de la simple receta de anteojos. Según Tisiotti, en cada operativo se mide la presión ocular y se examinan el cristalino, la córnea y la conjuntiva. «Son estructuras que pueden presentar patologías y que muchas veces no dan síntomas», advirtió.
Entre los problemas detectados con mayor frecuencia aparecen los defectos de refracción: miopía, astigmatismo y presbicia, esta última vinculada a la pérdida de enfoque cercano que suele manifestarse a partir de los 40 años. También se identifican cataratas y otras afecciones que requieren atención de mayor complejidad, en cuyo caso los profesionales realizan la derivación correspondiente.
En el caso del glaucoma, el equipamiento permite obtener una primera referencia a través del control de presión ocular, aunque Tisiotti aclaró que esa enfermedad demanda además otros estudios complementarios para un seguimiento adecuado.
El programa mantiene un ritmo de aproximadamente un operativo semanal, los miércoles, con unas cuatro jornadas por mes. Además de los controles, los profesionales aprovechan cada visita para reforzar la prevención y el cuidado de la salud visual.
Tisiotti destacó el alcance territorial como uno de los aspectos más valiosos de la iniciativa. «Es importante poder llegar a todos aquellos que no tienen la posibilidad de acceder a una consulta. Los pacientes se van súper agradecidos, contentos de que se llevan ese anteojo y la verdad que les cambia mucho su día a día», concluyó.