Melisa Zabel, la reina de la Colectividad Francesa que llegó de la mano del ballet y encontró sus raíces

Melisa Charlotte Zabel tiene 25 años, es licenciada en Psicopedagogía y vive en Leandro N. Alem, pero su historia reciente la une a la Colectividad Francesa de Oberá. Hoy es su reina y se alista para representarla en la Fiesta Nacional del Inmigrante.

Su camino hacia la institución no fue por herencia directa sino por casualidad familiar. Hace unos cinco años, su prima mayor empezó a llevar a sus hijos al ballet de la colectividad y Melisa la acompañaba a los ensayos. El ambiente y las personas la fueron ganando de a poco. «La verdad que me encantó, pude conocer a las personas de la colectividad, siempre me hicieron sentir muy bien, me hicieron sentir parte», contó. Este año dio un paso más y se sumó al ballet de adultos.

El apellido Charlotte que lleva no es casual: proviene de su bisabuela paterna, una inmigrante francesa a quien no llegó a conocer. Su historia le llega a través de los relatos de sus padres. «Todo lo que conozco es por parte de mis papás, de lo que ellos me comentaron», explicó. Aun así, valora profundamente el esfuerzo de esos ancestros que dejaron su tierra para construir una vida en una selva desconocida. «Es muy importante poder escuchar nuestra historia, la historia de nuestros ancestros, porque de cierta manera eso nos afecta a nosotros», reflexionó.

La colectividad funciona durante todo el año y ofrece distintas actividades. Los sábados por la mañana, el vicepresidente de la institución —un inmigrante francés— dicta clases del idioma y comparte aspectos de la cultura actual de Francia, un espacio que Melisa aprovecha con entusiasmo. «Tengo esa ventaja de tener un inmigrante actual que nos va contando sobre la cultura francesa actualmente», señaló, y valoró ese acceso directo que no pudo tener con sus bisabuelos.

La gastronomía también ocupa un lugar central. A lo largo del año la colectividad ofrece pastelitos de masa casera, churros y, más recientemente, crepes dulces y salados. Para la Fiesta del Inmigrante preparan un menú especial a cargo de un chef profesional, con platos como ratatouille, filet mignon, caracoles y crème brûlée. Melisa recomendó especialmente el chausson aux pommes, una masa hojaldrada rellena de manzana y canela, e invitó al público a acercarse al stand de la colectividad durante la fiesta.

Para la soberana, la Fiesta Nacional del Inmigrante tiene un valor que va más allá del folclore. «Gracias a ellos Misiones es como es, trabajaron un montón, se esforzaron un montón, dejaron a su familia, a sus tierras para venir a un lugar que no conocían», expresó sobre los inmigrantes que dieron forma a la provincia. Y destacó que la fiesta, al reunir tantas culturas distintas, refleja algo esencial de la identidad misionera: «Eso es lo que nos representa a nosotros como misioneros».