El Directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) se reunió el martes con el objetivo de avanzar en la cobertura de cargos clave dentro del organismo. Las entrevistas a los postulantes se llevaron a cabo, pero el cuerpo no llegó a ninguna resolución y la sesión pasó a cuarto intermedio.
El presidente del INYM, Rodrigo Correa, tenía previsto formalizar este miércoles la convocatoria para retomar el debate, aunque aún no se conoce la fecha en que el Directorio volverá a reunirse.
Los puestos bajo análisis son la Gerencia General, Auditoría Interna y Fiscalizador Móvil-Inspector, todos considerados sensibles para la administración y el control de la actividad yerbatera. El proceso de selección ya había generado cuestionamientos internos por el procedimiento utilizado.
Entre los postulantes que figuran con mayores chances aparece Rosana Biale para la Gerencia General, cargo que ya ocupó anteriormente antes de ser desplazada. Para Auditoría Interna se menciona a Sebastián Pratto, actual jefe de Administración y suplente de la Gerencia General.
Antes del encuentro, el representante del Gobierno provincial, Ricardo Maciel, presentó una objeción formal sobre el orden del procedimiento. Su planteo indicaba que las recomendaciones de la Subcomisión de Legislación, Fiscalización y Control debían ser analizadas por el Directorio antes de continuar con las etapas siguientes, para garantizar la regularidad institucional del proceso.
Las designaciones requieren el voto de una mayoría dentro de un cuerpo compuesto por doce representantes de los distintos eslabones de la cadena yerbatera y de los gobiernos de Misiones, Corrientes y la Nación.
Otros puntos previstos en la agenda tampoco fueron tratados. Quedó pendiente la tasación de dos inmuebles del Instituto, entre ellos un terreno de casi 1.000 metros cuadrados adquirido en Villa Lanús, Posadas, con destino a una sede propia. La posibilidad de una eventual venta de ese predio generó reparos, dado que forma parte del patrimonio de la cadena yerbatera.
Tampoco avanzó la reglamentación que habilitaría el uso del palo de descarte —separado durante la elaboración de yerba mate canchada— para producir biocarbón, biomasa combustible o compost. La propuesta genera inquietud por la necesidad de establecer controles que eviten que ese material sea incorporado irregularmente a la yerba destinada al consumo.
Con informacion de Primera Edicion.