Después de dos postergaciones por mal tiempo, el Club Palomas del Espíritu Santo tiene todo listo para concretar su cuadrangular de veteranos este jueves 27 de agosto en la cancha de la Asociación del Club General Belgrano, sobre la Costanera Oeste de Posadas, a orillas del arroyo Mártires, entre las avenidas Ituzaingó y Bustamante.
El evento combina deporte y solidaridad: lo que se recolecte durante la jornada —ropa, calzado, juguetes y útiles escolares— se destinará a un festival infantil que el club organiza para el domingo 30 de agosto en el merendero San Miguel, en la chacra 92 del barrio Yacyretá.
Roberto Acosta, presidente de la institución, se mostró optimista ante la nueva fecha: «Ojalá el clima nos acompañe esta vez. La tercera es la vencida».
El cronograma arrancará por la tarde con un partido entre los equipos del Círculo de Oficiales y el de Suboficiales de la Policía de Misiones. Luego llegará el plato fuerte: los veteranos de Palomas del Espíritu Santo frente a las leyendas del Club Jorge Gibson Brown. Acosta anticipó que la convocatoria superó las expectativas: «Están apareciendo muchos exjugadores de María queriendo participar de este evento, como Edmundo Villareal, Roque Brignoccoli y el Negro Motta, por lo que va a estar muy hermosa la tarde».
El club fue fundado por María de la Cruz Morínigo, una figura central en la historia del fútbol y la contención social de Posadas, por quien sus allegados impulsan un pedido de beatificación. Acosta, quien se crió cerca de su vivienda en la calle Trinchera de San José, recordó el método que usaba para acercar a los jóvenes: «Los equipos de fútbol eran el pretexto de María para acercarnos a la religión católica porque el que no hacía la catequesis o el que no iba a misa, no jugaba».
Aquel enfoque no fue obstáculo para el éxito deportivo: la primera división de Palomas se consagró campeona nacional de los Juegos Evita en 1975 al vencer a Córdoba en la final. Entre los jugadores formados en el club figuran Rubén Darío «María» Yegros, que luego pasó por Guaraní Antonio Franco, y Roberto Krausmann, quien llegó a Olimpia de Paraguay. Según relató Acosta, la propia fundadora tuvo un rol clave en esa historia: «La gestora representante de Krausmann fue María de la Cruz Morínigo».
Para el festival del domingo, el club espera una asistencia masiva en el merendero San Miguel. Acosta detalló que «se juntan más de 200 o 250 niños» y que ya cuentan con chocolate, facturas, globos y juguetes gracias a aportes de vecinos y una panadería local. El barrio Yacyretá concentra a muchas familias que antes vivían en las zonas ribereñas donde Morínigo desarrollaba su trabajo solidario, como El Chaquito, Villa Blosset y San Cayetano.
El dirigente cerró con una frase que sintetiza la impronta de la fundadora: «María llevaba el pan para el espíritu con la religión católica y el pan para el estómago, que repartía a todas las familias humildes».
Con informacion de Misiones Online.