Belén Álvarez Maddiona viaja a Tierra del Fuego a defender su título nacional en karate

La karateca misionera María Belén Álvarez Maddiona se prepara para viajar a Río Grande, Tierra del Fuego, donde el sábado 5 de octubre disputará la Copa Inouye, el torneo más importante de la especialidad Shotokan JKA en Argentina. El objetivo es revalidar el título que conquistó el año pasado en Chaco.

Formada en la escuela del sensei Atilio Acosta, la deportista de 36 años planificó llegar al sur con varios días de anticipación para adaptarse a las bajas temperaturas. «Viajo unos días antes como para poder acomodarme con el tema del frío, más que nada, que nosotros no estamos acostumbrados», explicó en diálogo con Fórmula Tuerca, programa del stream de Misiones Online y Radio Libertad. La idea, detalló, es «adecuarse a ese clima, poder hacer uno o dos entrenamientos antes del torneo y el sábado se compite todo el día».

La distancia con el sur del país limitó la delegación misionera a solo dos representantes, muy lejos de los casi 30 competidores que viajaron a la edición anterior en Chaco. Álvarez Maddiona señaló que el factor económico es un obstáculo frecuente para los atletas de disciplinas amateur: «Tenemos muy buenos deportistas acá en Misiones, pero muchos hacen deportes amateur y por ahí no pueden llegar a la carrera que realmente quieren por la parte económica».

Por eso, la karateca lleva adelante una campaña para conseguir sponsors que le permitan afrontar los compromisos que le restan en el calendario nacional. «Estoy en la búsqueda de esponsoreo para poder costear todos estos viajes que me quedan. Tengo ahora Río Grande y después un nacional en Neuquén, que son mis dos entradas al seleccionado argentino porque quiero volver a participar el año que viene, con miras a ir al mundial de Japón en octubre de 2025», precisó.

Con una trayectoria que incluye torneos sudamericanos, panamericanos y un mundial en Serbia, Álvarez Maddiona reconoce que transita la recta final de su etapa en la alta competencia. A los 36 años, ya piensa en el traspaso generacional: «Ya estoy con 36 años, así que a los 40 o 41 ya voy pasando mis enseñanzas a otros».

Pese al desafío climático que implica competir en el extremo sur del país, la misionera se mostró confiada en el trabajo realizado durante el año y no ocultó sus expectativas: «Apenas vengo vamos a hacer una entrevista, pero obvio que voy a volver a traer la copa».

Con informacion de Misiones Online.