Los empleados de Musimundo en el Noreste Argentino quedaron sin trabajo luego de que la empresa comunicara el último sábado el cierre de varias sucursales en la región. En Posadas, el gerente reunió al personal y les informó verbalmente que desde el lunes siguiente no debían presentarse a trabajar.
Carlos Salinas, uno de los trabajadores afectados, relató la situación en el programa El Periodista de Canal Doce: «Fue de manera verbal, el día sábado a las 7 y media, el gerente nos reunió a todos los empleados de la sucursal y nos comunicó que estábamos desvinculados de la empresa». La empresa había anticipado que los telegramas de despido llegarían entre el lunes y el miércoles, aunque Salinas señaló que aún no había recibido ninguna comunicación formal.
Ese mismo lunes, tras gestiones ante el sindicato y el Ministerio de Trabajo, los empleados recibieron un mensaje por WhatsApp que confirmaba la desvinculación e informaba que «las indemnizaciones serían abonadas a medida que ingresara dinero a la compañía». Sin embargo, según indicó Salinas, no se especificaron montos ni un mecanismo concreto de pago.
Detrás de los cierres hay años de dificultades financieras. Carsa S.A., la empresa que opera la marca Musimundo en la región, había ingresado en concurso de acreedores en 2018. En aquel momento, su principal socio, Electrónica Megatone, adquirió 37 locales para sostener la estructura. La pandemia volvió a complicar el panorama y, aunque hubo una recuperación parcial, la situación se deterioró nuevamente. En octubre de 2024, Megatone se separó de Carsa y creó On City, llevándose unas 200 sucursales. Carsa quedó con alrededor de 70 locales.
Las dificultades también se reflejaron en el día a día de los comercios. Salinas explicó que desde 2024 arrastraban un conflicto por paritarias sin resolver y que los sueldos se pagaban en cuotas: «Los salarios fueron abonados en dos cuotas y, en algunos meses, hasta en tres. Era algo insostenible». Además, el abastecimiento de mercadería se había interrumpido prácticamente por completo en los últimos dos meses: «Ya no nos habían abastecido», dijo, y precisó que antes de los despidos la sucursal no tenía heladeras, cocinas, lavarropas ni hornos eléctricos para ofrecer.
En Misiones, los locales afectados están en Posadas, Apóstoles, Leandro N. Alem, Jardín América y Eldorado, donde el cierre se había producido el 25 de agosto. En Corrientes cerraron cuatro sucursales con 35 trabajadores desafectados; en Formosa quedaron sin empleo más de 30 personas; y en Chaco se cerraron locales en Resistencia, Barranqueras y Fontana.
Salinas también cuestionó duramente la forma en que la empresa manejó la comunicación. Según relató, cuatro días antes del anuncio les habían dicho que la firma había sido vendida y que habría un traspaso. «Estaban mintiendo desde hace tiempo. Lo lamentable es la mentira con que se manejaban», afirmó. Y resumió el momento que atraviesan los trabajadores con una frase: «El panorama es de incertidumbre».