Yerbateros de Misiones preparan una protesta para cuando Milei visite Puerto Iguazú

La visita del presidente Javier Milei a Puerto Iguazú el viernes 4 de septiembre tendrá como telón de fondo una movilización del sector yerbatero que ya tomó forma en distintos puntos de Misiones. Desde Andresito confirmaron la participación de 86 productores y trabajadores, 14 camiones y 16 tractores, a los que se suman adhesiones de San Pedro y otras zonas productivas de la provincia.

Milei tiene previsto participar de la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), que se realizará en el hotel Loi Suites de Puerto Iguazú entre el 3 y el 6 de septiembre, con la intervención presidencial anunciada para el viernes.

Julio Petterson, presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte, explicó en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones que la concentración está prevista en el cruce de acceso a Cataratas con la ruta nacional 12, desde donde avanzarán hacia la ciudad hasta donde las fuerzas de seguridad lo permitan. El objetivo es intentar acercarse al lugar donde estará el mandatario y, de ser posible, entregarle personalmente un documento con los reclamos del sector.

Petterson sostuvo que detrás de la protesta no hay solo enojo, sino una situación de necesidad que se agravó entre pequeños productores y trabajadores rurales, incluyendo a quienes acompañaron electoralmente al actual Gobierno y que, según afirmó, hoy padecen las consecuencias económicas del modelo aplicado a la actividad.

El dirigente responsabilizó directamente a Milei y al ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, por la pérdida de las herramientas de intervención que tenía el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) a partir de las modificaciones introducidas por el DNU 70/2023. «Hoy la estamos padeciendo entre todos», resumió, al señalar que el esquema vigente dejó expuestas a unas 12 mil familias productoras y 16 mil familias vinculadas al trabajo yerbatero.

Los números del sector reflejan ese deterioro. Entre enero y julio de este año ingresaron a secaderos 568,8 millones de kilos de hoja verde, un 11,2% menos que en igual período del año anterior, lo que equivale a más de 71 millones de kilos menos. Al mismo tiempo, las exportaciones crecieron un 4% y alcanzaron el mayor volumen de la serie comparada.

Uno de los cuestionamientos centrales de Petterson apunta a la concentración de la capacidad de compra en pocas empresas, que según planteó manejan una porción determinante de la yerba canchada y tienen una capacidad de negociación muy superior a la de miles de productores dispersos. «El libre mercado a nosotros no nos sirve y no nos va a servir jamás», sostuvo, al asegurar que cuando las principales industrias acuerdan valores, el pequeño productor termina aceptando las condiciones que encuentra para poder colocar su hoja verde.

En ese marco, comparó la situación actual con la de la década de 1990 y afirmó que la participación del productor sobre el precio final que paga el consumidor es incluso inferior. Según su estimación, el kilo de hoja verde representa actualmente entre el 3% y el 4% del valor final del producto, mientras que a fines de los años 90 esa relación rondaba el 8%.

Petterson también aludió a una transferencia de ingresos superior a los $200.000 millones desde el sector primario hacia los eslabones más concentrados de la cadena, cifra que coincide con estimaciones difundidas por la Fundación para el Desarrollo Humano Integral sobre el primer año del esquema desregulado.

Otro punto de la crítica es el alargamiento de los plazos de pago: según aseguró, existen operaciones con cheques a 90, 120 y hasta 180 días, lo que obliga al productor a financiar durante meses una actividad cuyos costos deben afrontarse de inmediato. En ese punto valoró los mecanismos impulsados por el Gobierno provincial para descontar esos documentos y acceder al dinero antes, aunque aclaró que no todos los productores tienen las mismas posibilidades bancarias para acceder a esas herramientas.

Al diferenciar la actuación de la Nación de la de Misiones, recordó que el gobernador Hugo Passalacqua cuestionó judicialmente la desregulación y que desde distintas asociaciones también se promovieron presentaciones contra los cambios. También mencionó el trabajo para impulsar una emergencia yerbatera, con participación de Arabela Soler y respaldo del Ejecutivo provincial, iniciativas que consideró herramientas de amortiguación parcial, aunque aclaró que la solución de fondo depende de decisiones nacionales.

El eje del reclamo sigue siendo recuperar una herramienta de regulación que proteja al eslabón más débil de la cadena. Petterson explicó que el antiguo esquema del INYM no impedía que las empresas pagaran por encima del valor acordado, sino que establecía un precio mínimo de resguardo sustentado en estructuras de costos. Cuando productores e industrias no llegaban a un acuerdo dentro del Instituto, el precio pasaba a laudo de la Nación. «Aun con diferencias, existía una base objetiva sobre la cual discutir el valor de la materia prima», remarcó. Esa herramienta, afirmó, es la que el sector hoy perdió.

El Gobierno nacional, por su parte, no ha dado señales de modificar su postura. En julio, representantes de prácticamente toda la cadena yerbatera se reunieron durante casi dos horas con Sturzenegger y presentaron estadísticas sobre la caída de producción e ingresos, pero el ministro ratificó que la política de desregulación no sería revisada.

Más allá de intentar entregarle un documento a Milei, Petterson señaló que la movilización apunta a hacer visible la situación de las chacras y a recuperar la participación de los propios productores. Convocó a trabajadores y colonos a concurrir con libertad, incluidos quienes hayan votado al actual Presidente, con el argumento de que haber apoyado electoralmente a un gobierno no debería impedir reclamar cuando sus políticas afectan directamente los ingresos de una familia.

Con informacion de Primera Edicion.