La primera visita de Javier Milei a Misiones desde que asumió la presidencia llega acompañada de un clima de malestar generalizado. El mandatario arriba este viernes 4 de julio a Puerto Iguazú para participar del cierre de la 47° Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), mientras distintos sectores sociales, sindicales y productivos de la provincia organizan protestas en rechazo a los efectos de la política económica nacional.
En ese contraste —una convención del mundo empresarial y financiero por un lado, reclamos ciudadanos por el otro— vecinos misioneros consultados en la calle describieron su situación cotidiana.
Ramona Cáceres le pidió al Presidente «que piense más en los abuelos, los jubilados. Y que se vaya de una vez por todas porque está fundiendo el país y no podemos vivir más de esta manera». Agregó que «falta mucho trabajo, no se consigue. Provoca mucha tristeza ver que hay muchos adolescentes que terminan sus estudios pero ahora no consiguen trabajo».
Carmen Mieres reclamó «que recorra más el país y que vea la miseria que vive la gente. No es la realidad que él vive, porque su realidad es solo virtual. Tiene que fijarse más en la vida que están llevando nuestros jubilados, docentes y médicos». Señaló además que «las obras sociales han quebrado y nuestro hospital está colapsado», y sumó: «Los sueldos no alcanzan. Milei se ha ocupado de destruir a la clase media, que en un país como el nuestro es la clase que sostiene al consumo interno». Sobre su voto futuro, fue contundente: «No lo volvería a votar jamás».
Yanina Pérez consideró que «la gestión de Milei está costando bastante» y pidió que se revise la situación de los salarios. Por su parte, Gabriela Rodríguez graficó la situación familiar con una frase directa: «Cada vez nos estamos endeudando más para poder comer. No queda ninguna persona que no se esté endeudando por lo que pasa en el país».
Teresa Fidelco, emprendedora del rubro panificados, planteó la presión que enfrenta su actividad: «No sabemos hasta cuándo podemos aguantar así. La inflación de los insumos no paró y hace un año no podemos subir nuestros precios porque no se vende nada».
Las protestas que rodean la visita presidencial incluyen movilizaciones de productores yerbateros y de organizaciones sociales y sindicales, que apuntan a los efectos concretos de las medidas nacionales sobre el empleo, el consumo, el poder adquisitivo y las economías regionales.