El economista jefe de la consultora FIEL, Daniel Artana, analizó la coyuntura económica argentina y planteó que el mercado interno atraviesa una dualidad marcada: mientras el empleo formal cayó y sus ingresos perdieron contra la inflación, el sector informal y cuentapropista mostró una evolución opuesta. Ese contraste impulsó un desplazamiento hacia el consumo informal que beneficia a algunos rubros y perjudica a otros.
En ese contexto, Artana señaló que la economía creció por debajo de su potencial tras absorber múltiples shocks, y subrayó que encarar las reformas estructurales necesarias resulta considerablemente más difícil en un escenario de crecimiento del 2% anual que en uno que se expanda al 4%.
Sobre la preocupación por el endeudamiento de los hogares, el economista fue terminante: «No es un tema estructural ni tiene entidad macroeconómica». Explicó que la mora global se mantiene en niveles bajos y no amenaza con una crisis sistémica en el sistema financiero, por lo que no se justifica la intervención del Estado. Según detalló, alrededor del 20% de los préstamos ya se refinanció de manera privada, en un proceso donde los bancos buscan retener a sus clientes y los deudores regularizar su situación.
Artana también cuestionó el uso de fondos públicos para aliviar deudas privadas. «No corresponde usar dinero de los contribuyentes para rescatar decisiones de crédito individuales», afirmó, y apuntó que parte del sobreendeudamiento reciente está vinculado al auge de las apuestas online.
En cuanto al financiamiento de la infraestructura provincial, el economista señaló que históricamente el gasto público en Argentina se volcó al gasto corriente —subsidios y empleo público— en detrimento del gasto de capital. Ante la reducción de transferencias nacionales y la imposibilidad de aumentar la carga tributaria, sostuvo que las provincias tienen como única alternativa aplicar austeridad en su funcionamiento si quieren generar márgenes para invertir en obras.
Mirando hacia adelante, Artana proyectó que los sectores del agro, la minería y Vaca Muerta llevarán a Argentina a exportar 200.000 millones de dólares anuales en menos de una década. Esa transformación, advirtió, convertirá al país estructuralmente en una economía más cara en dólares, lo que obligará a la industria y la construcción a procesos de reconversión que, según reconoció, «no son sencillos». La construcción ya sintió el impacto del freno en la obra pública, mientras que la industria, aunque estancada en niveles bajos, al menos dejó de caer en los últimos meses.
Con informacion de Misiones Online.