El mercado laboral rural de Misiones tiene unos 16.000 trabajadores registrados en la seguridad social, pero apenas el 14% de esos puestos son de carácter permanente. El resto corresponde a empleos temporales, en su mayoría atados a los ciclos de cosecha de la yerba mate. Los datos provienen del Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE) y describen una estructura laboral fuertemente condicionada por la principal actividad productiva de la provincia.
Del total de trabajadores registrados, el 75% está encuadrado en el Convenio de Corresponsabilidad Gremial (CCG) de la yerba mate, el 14% tiene empleo permanente y el 11% restante se distribuye en otras modalidades de contratación. En números concretos: solo uno de cada siete trabajadores rurales registrados en Misiones cuenta con un puesto estable.
Cuando termina la cosecha y comienza la interzafra, una parte importante de esa mano de obra queda temporalmente sin trabajo y debe recurrir a mecanismos de protección social. Eso explica, en gran medida, que Misiones encabece actualmente las estadísticas nacionales de prestaciones por desempleo otorgadas por el RENATRE. No se trata de que la provincia tenga el mayor desempleo rural del país, sino de la combinación entre la estacionalidad de la yerba mate y el nivel de registración alcanzado en esa actividad.
Las cifras de los últimos años ilustran la magnitud del fenómeno. En 2024 hubo 4.122 beneficiarios de prestaciones ordinarias y extraordinarias por desempleo en Misiones, que recibieron en conjunto 10.541 cuotas. En 2025 esos números subieron a 4.245 beneficiarios y 10.601 cuotas. En los primeros siete meses de 2026 ya se registraron 2.482 beneficiarios y 7.396 cuotas.
Entre enero de 2024 y julio de este año, el RENATRE contabilizó 10.849 registros anuales de beneficiarios y otorgó 28.538 cuotas en la provincia. Vale aclarar que un mismo trabajador puede haber accedido al beneficio en más de un año, por lo que esa cifra no representa necesariamente a igual número de personas distintas. Lo que sí refleja es la recurrencia con la que miles de familias rurales dependen de esa cobertura cada vez que se interrumpe su fuente de ingresos.
El vínculo con la yerba mate es directo: el 86% de quienes acceden a las prestaciones por desempleo en Misiones son trabajadores declarados a través del CCG de esa actividad.
El Convenio de Corresponsabilidad Gremial fue diseñado para adaptar los aportes y contribuciones de la seguridad social a actividades con contratación variable a lo largo del año. En Misiones se convirtió en el principal instrumento para formalizar a los trabajadores de la cosecha yerbatera. De los 16.000 registrados, tres de cada cuatro están alcanzados por ese mecanismo. Además, existen alrededor de 2.000 empleadores rurales registrados en la provincia.
Roberto Busser, director del RENATRE y productor yerbatero, valoró el rol del convenio en materia de formalización laboral. «La corresponsabilidad gremial nos ha permitido ingresar a nuestros obreros a la seguridad social teniendo en cuenta nuestras particularidades como sector», señaló. La registración es clave porque es justamente la existencia de un vínculo laboral formal la que habilita al trabajador a acceder a la prestación por desempleo al finalizar su contratación.
Misiones no es un caso aislado. Junto con Salta y Jujuy, las tres provincias concentraron el 48% de los beneficiarios de prestaciones por desempleo rural de todo el país y el 42% de las cuotas otorgadas en el período analizado. Entre las tres reúnen alrededor de 45.000 trabajadores rurales registrados y unos 4.000 empleadores. En el NOA el factor principal es la producción tabacalera; en Misiones, la yerba mate.
El panorama refleja una característica estructural de las economías regionales: pueden movilizar grandes volúmenes de mano de obra durante la cosecha, pero tienen dificultades para sostener esa demanda laboral durante todo el año. En Misiones esa tensión tiene nombre y apellido: yerba mate.
Con informacion de Primera Edicion.