La crecida del río Paraná volvió a golpear a las comunidades costeras de Corrientes. Según los últimos reportes de la Subsecretaría de Defensa Civil provincial, 472 personas debieron abandonar sus viviendas en distintas localidades ribereñas como consecuencia del aumento del caudal proveniente de la cuenca alta brasileña y de los volúmenes erogados por las represas de la región.
Algunas de esas familias fueron alojadas en centros de contención habilitados por los municipios; otras optaron por autoevacuarse y refugiarse en casas de familiares o conocidos.
El avance de las aguas cortó caminos rurales, anegó barrios periféricos ubicados en zonas de inundación y afectó actividades productivas como la ladrillería y la ganadería de isla.
Autoridades provinciales, fuerzas de seguridad y cuadrillas municipales mantienen un monitoreo permanente en los puertos locales para coordinar la entrega de alimentos, abrigo y asistencia médica a los damnificados, mientras continúan las tareas de contención en las áreas de mayor riesgo.
Con informacion de Misiones Online.