Las lluvias persistentes y la alta humedad que caracterizan esta temporada en Misiones están generando un escenario difícil para los apicultores. La menor disponibilidad de néctar y polen, sumada a las limitaciones que el mal tiempo impone al vuelo de las abejas, exige revisar las prácticas habituales de manejo y ser más cauteloso a la hora de decidir multiplicar colmenas.
Ese será el eje de una capacitación a campo que se realizará este domingo 1° de noviembre desde las 8 en el predio de la Asociación Apícola Misionera, en 25 de Mayo, dentro del programa de la XII Fiesta Provincial de la Apicultura. La actividad estará a cargo de Walter Belgtatt, extensionista del INTA Aristóbulo del Valle, y Vilmut Schenigar.
Belgtatt explicó que multiplicar una colmena consiste en obtener nuevas colonias a partir de colonias ya establecidas, seleccionando cuadros con cría en distintos estadios, abejas nodrizas y reservas de alimento. El nuevo núcleo debe quedar en condiciones de desarrollar su propia reina o recibir una, y organizarse de manera progresiva como una colonia independiente.
Pero antes de dar ese paso, hay que leer bien el estado de la colmena madre. Los indicadores clave son una población abundante de abejas adultas, cría en buen estado y con patrón compacto, reservas suficientes de miel y polen, ausencia de problemas sanitarios y una reina funcional con buena postura. «Multiplicar significa hacerlo en el momento adecuado y con los recursos necesarios para que las nuevas colonias prosperen», señaló el técnico.
También es importante definir de antemano cómo se obtendrá la reina del nuevo núcleo: puede ser una reina fecundada, una virgen, o dejar cría apta para que la propia colonia la genere. En cualquier caso, la planificación debe contemplar tanto el desarrollo del núcleo nuevo como la recuperación de la colmena de origen.
En Misiones, la primavera suele ser una época propicia para la multiplicación porque les da tiempo a los nuevos núcleos de crecer antes del invierno. Sin embargo, Belgtatt advierte que el calendario no alcanza por sí solo: hay que observar la floración disponible, la fortaleza de las colonias, el ingreso efectivo de néctar y polen y, cuando el método requiere fecundación natural, la presencia de zánganos maduros.
Este año, la variabilidad climática asociada al fenómeno El Niño agrega un factor de complejidad. Las precipitaciones frecuentes reducen las salidas de las abejas al campo, lo que puede comprometer las reservas y limitar el crecimiento de las colonias. En ese contexto, incluso en una época normalmente favorable, puede ser más conveniente postergar la división antes que arriesgar núcleos débiles.
La recomendación general es priorizar colonias fuertes, sanas y bien alimentadas, y hacer un seguimiento regular de las reservas de miel y polen para anticipar problemas. En períodos de mucha lluvia, también conviene mantener el apiario limpio, con buenos accesos y drenaje, y revisar techos, tapas y alzas para evitar filtraciones y humedad excesiva dentro de las colmenas.
Entre los errores más comunes que se busca evitar están multiplicar colonias débiles o enfermas, retirar demasiada cría y abejas de la colmena madre, no asegurar una reina para el nuevo núcleo y actuar cuando el clima o la floración no acompañan. Tras realizar la multiplicación, es necesario verificar la aceptación de la reina y seguir de cerca la evolución del núcleo.
La capacitación es abierta y se desarrollará en el marco de la XII Fiesta Provincial de la Apicultura, en 25 de Mayo.
Colaboración: Francisco Pascual y Martín Ghisio.
Con informacion de Primera Edicion.