Un proyecto presentado por el diputado nacional Oscar Herrera Ahuad busca reducir a la mitad el IVA que grava la fécula de mandioca, pasando del 21% actual al 10,5%. La iniciativa apunta a dos objetivos concretos: abaratar los alimentos sin gluten para personas con celiaquía y fortalecer la cadena productiva de la mandioca en Misiones.
La abogada y analista política misionera Luciana Fernández Sosa difundió el proyecto a través de su cuenta de X y destacó su alcance. Señaló que en Argentina una de cada 160 personas adultas y uno de cada 80 niños padece celiaquía, una enfermedad sin cura que obliga a mantener una dieta libre de gluten de por vida. Los productos sin TACC cuestan actualmente hasta un 170% más que los alimentos convencionales, una brecha que afecta la economía de miles de familias.
«La fécula de mandioca se utiliza para elaborar muchos de los productos que consumen y, si baja el IVA, automáticamente también baja el valor de esos alimentos en el mercado», explicó Fernández Sosa. También resaltó que la medida beneficiaría a más de 10.000 familias productoras de Misiones.
El proyecto incorpora la fécula de mandioca, identificada bajo la Partida 1108.14.00 de la Nomenclatura Común del Mercosur, al artículo 28 de la Ley de IVA. La propuesta replica el tratamiento que ya recibió la harina de trigo mediante la ley 26.151, que redujo su alícuota al 10,5%.
En los fundamentos, Herrera Ahuad destaca que la mandioca es uno de los cultivos más representativos de Misiones, junto con la yerba mate y el té. Existen alrededor de 10.000 productores distribuidos en la provincia, con el 75% de la producción destinada al consumo en fresco.
El sector industrial tiene carácter exclusivo a nivel nacional: el 100% de las industrias que producen fécula están radicadas en Misiones. Se relevaron 11 establecimientos, entre los cuales hay 4 cooperativas y 7 empresas familiares. La cadena involucra a productores, cooperativas, industrias de molienda, transportistas y empresas alimentarias.
Según el texto del proyecto, la alícuota del 21% encarece el producto final, reduce la competitividad frente a insumos sustitutos y desincentiva la industrialización local, favoreciendo las importaciones de fécula desde países como Brasil y Paraguay, que cuentan con mayores beneficios fiscales.
El volumen anual promedio del sector ronda las 18.000 toneladas, por lo que la reducción impositiva no implicaría un impacto fiscal significativo a nivel nacional. En sus fundamentos, el legislador define la medida como una herramienta para promover la inclusión alimentaria, el desarrollo regional y la competitividad del sector, al tiempo que corrige lo que describe como una inequidad tributaria histórica.