La corredora misionera Griselda Silva completó el Raid de los Andes y describió la experiencia como uno de los mayores desafíos de su carrera. La competencia tuvo su primera etapa en las Salinas de Jujuy, a 4.000 metros sobre el nivel del mar, donde el factor determinante no fue tanto el desnivel sino la falta de oxígeno.
«La verdad que fue un gran desafío, porque correr a esa altura, más que altimetría, es mucho trabajo de respiración, porque realmente donde querés adelantar un poco, querés forzar, te para, porque necesitás el oxígeno», explicó Silva en diálogo con el programa Fórmula Tuerca, transmitido por Misiones Online.
Para los 12 kilómetros en la salina, la deportista siguió un plan diseñado por sus entrenadores que incluyó una estrategia de alimentación y una preparación detallada para minimizar los efectos de la altura.
La segunda jornada llevó a los competidores desde Tumbaya hasta los cerros de Siete Colores en Purmamarca, por senderos de montaña con caídas pronunciadas a un lado del recorrido. «No puedo explicar la majestuosidad de los cerros, los colores, correr al filo del cerro con el vacío del otro lado. Fue súper lindo», relató. Destacó también que la organización mantuvo asistencia permanente durante toda la carrera.
A pesar de las condiciones extremas, Silva finalizó en buen estado físico y ocupó el puesto 55 en la categoría 40-49 años, que reunió aproximadamente 270 atletas.
«Es una carrera que la quiero repetir, pero posiblemente el año que viene, porque también quiero hacer una que se hace en Fiambalá, en Catamarca», contó sobre sus planes a futuro. En el corto plazo, su próximo objetivo es la Media Maratón de Buenos Aires, prevista para el 23 de agosto.
Al cerrar la charla, Silva reconoció el origen de su pasión por el deporte: «La verdad que un orgullo ser hija del ‘Choclo’ Silva, heredé la pasión por el deporte».
Con informacion de Misiones Online.