Productores, trabajadores y especialistas del sector yerbatero misionero tendrán este jueves 21 de mayo una cita clave en el Congreso de la Nación. La Comisión Conjunta de Economía y Economías Regionales los convocó a partir de las 11 de la mañana para exponer la situación del sector, con dos ejes centrales: la desregulación de precios y el avance de la Ilex dumosa.
Ángel «Cacho» Oseñuk, productor de San Vicente, es uno de los convocados. Contó que el objetivo es llevar «toda la inquietud y todos los problemas que estamos teniendo en la provincia de Misiones». Sobre la Ilex dumosa, admitió que se trata de una amenaza que «no estaba todavía en nuestros cálculos».
Entre los presentes estarán el presidente del INYM, Rodrigo Corre, y Ricardo Maciel, subsecretario de la Yerba Mate. También participarán diputados de distintas fuerzas políticas, como el PRO y La Libertad Avanza, además de Hugo Sand (APAM), el diputado provincial Cristian Castro (Partido Agrario y Social), el economista y ex rector de la UNaM Javier Gortari, la productora Carolina Torres y Jorge Skripzuk, de la Asociación Civil Impulso Yerbatero de Aristóbulo del Valle.
Respecto de la Ilex dumosa, Oseñuk explicó que se trata de una especie diferente a la yerba mate tradicional. «Va a ser una especie tipo manzanilla, tipo carqueja, llámese estos yuyos tradicionales que le mezclan a la yerba», describió. El problema central, según el productor, es lo que Las Marías habría solicitado ante el Senasa: «Lo que están pidiendo es que traten de que esto sea una infusión como yerba mate».
De concretarse esa habilitación, la Ilex dumosa competiría directamente con la yerba mate tradicional, lo que implicaría —según Oseñuk— que «no sea solamente una cuestión de especie, sino que diga yerba mate e infusión nacional».
El productor advirtió sobre las consecuencias geopolíticas de esa decisión. «Nosotros vamos a dejar de ser los mayores productores de yerba mate del mundo como somos hasta el día de hoy, justamente porque va a plantar la India, va a plantar México, va a plantar más Brasil, Paraguay. Y nos van a quitar esa insignia que dice que la yerba mate es argentina y es una infusión nacional», afirmó.
A eso sumó un problema comercial concreto: «Si hoy nosotros le estamos vendiendo el 80% de nuestra producción a los correntinos, eso significa que nosotros en cualquier momento no le vamos a vender más a los correntinos porque ellos van a tener su propia producción porque van a vender la Dumosa como yerba». Para Oseñuk, eso representaría «una preocupación mucho más mayor que la que estamos teniendo hoy con los bajos precios».
Sobre la desregulación y la situación del INYM, el productor fue crítico en ambas direcciones. Señaló que «le sacaron la facultad al Instituto de la Yerba Mate, cuando por ahí se tendría que haber corregido los errores que tenga el instituto», pero aclaró que el organismo tampoco puede seguir existiendo sin ofrecer soluciones a los pequeños productores, tareferos y cooperativas.
El valor de referencia que fijaba el INYM, con todos sus defectos, al menos daba un piso. «Se fijó un precio de referencia. Y por ahí se pagó por abajo y por ahí se pagó por arriba, pero había un precio de referencia. Ese precio de referencia lo que hacía era que el productor por lo menos sepa que la yerba va a valer 400 pesos y que no va a valer 110 pesos, 120 pesos», recordó.
Oseñuk también cuestionó la propuesta de fijar el precio de la hoja verde en 50 centavos de dólar, equivalente a unos 750 pesos el kilo. «Si yo le llevo a 50 centavos de dólar, nosotros directamente estamos en un número donde a cualquier industrial le va a convenir (…) Van a ir y van a importar yerba de Brasil o de Paraguay y nosotros nos vamos a quedar con los yerbales en la planta», advirtió.
En cambio, pidió un precio que desincentive la importación: «Tenemos que tener un precio donde el industrial diga: ‘No, yo le voy a comprar a los argentinos’. Primero porque soy nacionalista, soy argentino. Segundo, porque no voy a crear una competencia en el exterior que mañana yo voy a tener que competir con ellos en el mercado».
Finalmente, Oseñuk cuestionó la caída en los valores pagados al productor. «Si hasta abril del año 2023 la yerba se pagó 400 pesos y 420 pesos puesto en secadero (…) con una mano de obra más barata, con un combustible mucho más barato, con una energía mucho más barata, se pudo pagar y se pudo pagar de contado. ¿Por qué hoy le estamos pagando al productor 200 pesos, 240, 250 pesos?», cuestionó. Su conclusión fue directa: «El productor no va a sobrevivir en la chacra de esa manera».
Cada expositor dispondrá de entre 5 y 8 minutos. Oseñuk anticipó que buscará coordinar con los demás participantes para presentar un mensaje unificado, evitando que las discrepancias internas diluyan el tiempo disponible ante los legisladores.
Con informacion de Misiones Online.