Tensiones en el oficialismo, movimientos radicales y bronca en el PRO: la semana política misionera

La reunión política de Encuentro Misionero prevista para este jueves llega en un momento de tensiones internas que generan entusiasmo en algunos sectores del oficialismo y fuerte inquietud en otros. Ministros, dirigentes y cuadros de segunda línea del gobierno provincial atraviesan días de extrema cautela: muchos prefieren el silencio antes que quedar asociados a alguno de los sectores en pugna.

El bloque oficialista en el Concejo Deliberante de Posadas también refleja ese clima. En su interior se distinguen al menos tres subgrupos: el de las concejales Mazal, Almirón y Traid, ya apodadas las «superpoderosas»; el conformado por Cardozo y Vigo, conocidos como los «Lalo’s Boy de pura cepa»; y la edil Scromeda, señalada como «indomable» por su tendencia al trabajo en solitario.

Aparte queda el jefe de bloque Jair Dib, de quien dicen que «se lo ve poco» por la vieja casona. La lectura es que ya está en modo campaña y pasa más tiempo fuera del Concejo que dentro. Igualmente, habría anticipado que «se vienen muchos proyectos», entre ellos la modificación del Código de Nocturnidad.

En el radicalismo misionero, la UCR reformó su carta orgánica y uno de los cambios que más comentarios generó es la habilitación para que candidatos independientes puedan competir bajo el sello partidario. En los pasillos políticos la medida se interpreta como un guiño directo hacia Ramón Amarilla. Desde el partido explicaron que el objetivo es «modernizar» la estructura y sumar nombres atractivos para «empujar» listas municipales, aunque las especulaciones no tardaron: «Necesitan candidatos competitivos porque solos no les alcanza», deslizaron desde el entorno.

La reforma también generó ruidos internos. Aunque públicamente Santiago Koch rechazó la boleta única partidaria impulsada por el oficialismo, puertas adentro del radicalismo algunos empezaron a tomar distancia de esa postura. «Lo ideal sería eliminar sublemas, pero limitar la cantidad ya es un avance», señalaron desde el partido.

En el PRO misionero ya no disimulan la bronca con La Libertad Avanza y hablan directamente de «traición». El enojo estalló tras el pase de seis concejales y el diputado provincial Miguel Núñez al armado libertario. Lo que más dolió, según relatan desde el macrismo, no fue solo la salida sino las formas: «Nos usaron y después nos vaciaron».

El caso de Miguel Núñez es el que más ruido genera. En el PRO aseguran que fueron ellos quienes impulsaron la idea de incorporar a Amarilla, docentes y referentes sociales para ampliar la oposición, pero que Núñez «jugó por atrás» y terminó armando su propio esquema con el partido «Por la Vida y los Valores». «Nos robó la idea y después se quedó con todo», dispararon desde ese espacio.

La relación con Adrián Núñez tampoco resistió el proceso. En el PRO recuerdan que cuando La Libertad Avanza no tenía estructura para presentar candidatos, fueron ellos quienes prestaron la sede y colaboraron con el armado. Por eso la sensación de traición resultó aún más amarga: «Les abrimos la puerta y nos pagaron llevándose dirigentes», lamentaron.

En Garupá, en tanto, el Concejo Deliberante protagonizó una secuencia que dejó desconcertados incluso a dirigentes del propio oficialismo. El concejal José «Chelo» Vieira solicitó una licencia por tiempo indeterminado, lo que habilitó el ingreso de Fernando Samudio por corrimiento de lista y alimentó versiones sobre un posible desembarco de Vieira en el Ejecutivo municipal. Sin embargo, Samudio asumió la banca y no avanzó en ninguna maniobra para desplazar a Miguel Rauber de la presidencia del cuerpo. Horas después, Vieira presentó un pedido para suspender su propia licencia y volver al Concejo. La movida fue calificada directamente como «un mamarracho político e institucional» por varios referentes del mismo espacio.

Con informacion de Primera Edicion.