Trabajadores del aserradero Linor en Azara denuncian vaciamiento y temen quedarse sin indemnización

Los trabajadores de la fábrica Linor, en Azara, están en vigilia permanente dentro de la planta desde que, según denunciaron, la empresa comenzó a retirar maquinarias mientras el personal se encontraba de vacaciones. Temen que el vaciamiento deje sin respaldo patrimonial las indemnizaciones en caso de quiebra, que consideran inminente.

Agustín Báez, secretario general del Sindicato de Obreros de la Industria Maderera de Posadas, estuvo presente junto a los trabajadores y describió el clima que se vive en el lugar. «Estar acá, uno se enreda de angustia, de tristeza, al mismo tiempo de bronca, porque también da bronca ver una estructura tan importante y que por mala administración y por cuestiones también relacionadas a este modelo económico que estamos teniendo en el país, lleva a que hoy nosotros estemos apostados acá, con los trabajadores», afirmó.

Según relató Báez, la crisis se precipitó cuando la empresa otorgó vacaciones anticipadas al personal alegando falta de materia prima y luego propuso reanudar la actividad con una plantilla reducida y una rebaja salarial del 20%, además de dejar de reconocer algunos ítems como el certificado médico. El sindicato rechazó esas condiciones. «Nosotros eso no acompañamos, no lo aceptamos, no podemos aceptar lo que va en contra de la dignidad del trabajador y lo que es justo y lo que corresponde», sostuvo el dirigente gremial.

Fue durante ese período de vacaciones cuando, de acuerdo con la denuncia de Báez, comenzó la extracción de equipos. «Constataron de que ya faltaban tres máquinas grandes, importantes», indicó tras recorrer el predio junto a delegados sindicales. El martes, según informó, el empleador comunicó que no continuará con las operaciones y que notificará por escrito a cada trabajador. El sindicato puso a disposición su asesoría legal para iniciar acciones judiciales.

Linor es la única industria de envergadura en Azara, y para muchos de sus operarios representó el único empleo durante más de veinte años. La paralización expuso además irregularidades graves: según los trabajadores, la empresa les descontaba aportes jubilatorios que nunca fueron efectivamente ingresados, acumulando cuatro años de deuda previsional.

Juan Daniel Díaz, operario con cinco hijos a cargo, describió la situación con crudeza. «La empresa ya vino de decadencia en decadencia desde el 2024. Está crítica la mano, porque hasta ahora estamos pasando, vamos a decir, mal. Y si estamos comiendo algo hoy acá en la empresa, es porque el sindicato nos está ayudando. Pero ¿hasta cuándo?», preguntó.

Díaz también cuestionó la forma en que se manejó el cierre. «Si era una empresa seria, realmente nos iba a llamar uno por uno y nos iba a indemnizar y nos iba a liquidar y nos íbamos a ir tranquilos, no íbamos a estar haciendo este quilombo que estamos haciendo ahora. ¿Por qué? Porque estamos reclamando lo que es nuestro, no reclamamos nada ajeno», señaló.

Uno de los aspectos más graves que mencionó el trabajador es el impacto en la salud mental de sus compañeros. «Es angustiante el asunto porque hay compañeros exclusivamente que algunos se quisieron suicidar, algunos están en estado depresivo que no quieren ni que le mencionen el tema de la empresa», reveló Díaz.

El operario también hizo referencia a los trabajadores de mayor antigüedad. «Hay compañeros que hace 25 o 26 años que laburan acá. Y son personas grandes, algunos tienen 60 o 63 años. ¿Adónde van a conseguir trabajo esas personas? Acá lo que hay solamente es yerba», describió.

Díaz cerró con una imagen del endeudamiento personal al que llegaron muchos empleados confiando en la continuidad de la empresa. «Yo la verdad que estoy endeudado con unas casas de comercio, con el banco, que pedí préstamo para tener una mejor vida para mi familia, pensando que esto iba a seguir. Somos familias laburantes, somos todos trabajadores, no sabemos hacer otra cosa», concluyó.

Con informacion de Misiones Online.