Una notebook, una interfaz de audio, un micrófono de condensador, auriculares gamer y colchones para amortiguar el sonido. Con ese equipamiento, tres jóvenes de Posadas —Emanuel Mello, William Suarez y Kar Zamboni— convirtieron una habitación en un espacio de producción musical orientado a artistas emergentes de Misiones.
El proyecto nació cuando Mello comenzó a producir canciones para Zamboni desde Ozakka. Con esa experiencia como punto de partida, decidieron abrir el espacio a otros músicos que enfrentan las mismas dificultades de acceso que ellos mismos vivieron.
«Estamos tratando de trabajar un poco con la producción musical de artistas emergentes de acá de Misiones, en Posadas principalmente», contó Suarez. El productor también explicó por qué apuntaron específicamente a quienes recién arrancan: «Siempre tuve la experiencia de que me costaba encontrar productores o congeniar con alguien. También por ahí no hay tanto interés de la mayoría de productores en producirle a pibes que recién arrancan porque no es fácil».
El cuarto donde trabajan tiene soluciones improvisadas para reducir ruidos: usan elementos domésticos para acondicionar el sonido. Lejos de ver eso como una limitación, Mello lo asume con naturalidad. «Todo pasa acá, es lo que tenemos», dijo. Y agregó: «Si le metés posta a la producción o grabación, no importa el lugar donde lo grabes».
La visibilidad del proyecto llegó a través de las redes sociales, donde publicaron videos mostrando cómo grababan dentro de la habitación. «La gente vio que hacíamos música sin ir a un estudio super caro a grabar. Creo que el hecho de mostrarnos tan transparentes hizo que a los pibes que hacen música y a la gente en general le pareciera copado», señaló Mello.
Todo el conocimiento técnico que aplican fue adquirido de forma autodidacta. «No estudié al respecto, es todo totalmente autodidacta. Aprendí a producir porque me quería producir a mí», explicó. También mencionó el rol que tuvieron otros productores locales en sus comienzos: «Aprendí muchísimo trabajando con otros pibes que me dieron una mano cuando no podía pagar una producción».
El acceso económico es uno de los ejes del emprendimiento. Suarez fue directo al respecto: «Los artistas emergentes no tienen 200 mil pesos para poner en un tema que a lo mejor va a tener 200 vistas». Según contaron, varios músicos llegan al espacio después de no recibir respuesta de otros productores. «Siempre resaltan el ‘gracias por bancar a los pibes’. Muchos dicen que mandaron mensajes a productores y nunca les respondieron», agregó Suarez.
Los tiempos de grabación varían según cada proyecto. Hay artistas que resuelven todo en una hora y otros que necesitan varios encuentros para terminar una canción. El equipo prioriza que quienes llegan por primera vez se sientan cómodos durante el proceso.
A futuro, el grupo analiza organizar eventos para ampliar la difusión de músicos locales. «Hay artistas, pero no hay alguien que esté haciendo algo por los artistas», planteó Mello. Suarez, por su parte, remarcó la necesidad de que la escena misionera gane mayor visibilidad en el resto del país: «Acá hay artistas muy buenos. Hay cantantes, actores, periodistas, de todo. Está bueno que el resto del país empiece a vernos también».
Con informacion de Misiones Online.