Mitre homenajeó a ‘Polaco’ Orlando, una leyenda del fútbol misionero que no esperaba la sorpresa

Héctor Aníbal Orlando no tenía idea de lo que se venía cuando su hija menor, Lucía, lo invitó a ver el partido entre Mitre y San Martín. La sorpresa había sido organizada por Lucho Mariani, amigo de toda la vida del «Polaco», cuyo hijo trabaja en el club. En el entretiempo, Orlando recibió un homenaje a su trayectoria como jugador y director técnico en el fútbol misionero.

La llegada de una segunda hija al estadio fue la primera señal de que algo inusual estaba por pasar. «Me extrañó que mi hija me dice: ‘Te voy a acompañar al partido’, porque mis tres hijas juegan muy bien al hockey. Y cuando estaba por terminar el primer tiempo, la veo llegar a Florencia, la segunda mía. Y pensé que había algo raro, estas dos jamás verían un partido de fútbol», recordó entre risas en diálogo con el programa Fórmula Tuerca.

El reconocimiento lo impactó profundamente. «Realmente me impresionó. Te queda en el recuerdo de por vida hasta que me vaya. Así que el fútbol siempre fue mi locura, siempre fue de chiquito ya», expresó.

Orlando creció en una familia marcada por el deporte. Su padre fue uno de los impulsores del baby fútbol en Posadas, sobre calle Ayacucho, y fue también quien encendió en sus hijos la pasión por Independiente tras haber visto jugar al paraguayo Arsenio Erico. «Papá nos hizo hinchas de Independiente porque lo vio jugar a Arsenio Erico. Nosotros cuando nacimos, antes de decir papá, teníamos que decir Arsenio», contó con humor.

Esa devoción lo llevó de joven a la cancha de Independiente. «Bochini con taco alto medía 1,50, pero qué jugador que era. Y verlo a él, repleta la cancha, y a Bertoni, me quedó grabado de por vida ese partido», señaló.

Entre sus recuerdos más cargados de emoción aparece un partido entre Mitre y Brown, que los primeros ganaron 2 a 0 con dos goles suyos. En esa misma tarde, en la tribuna, falleció Tito Cucchiaroni, a quien muchos consideran el mayor jugador de la historia de Misiones.

«Yo no entendía nada. A lo mejor gritaron el gol mío y cuando me doy cuenta, se paró todo y ahí me di cuenta que le había agarrado un infarto a Tito. Me quedó grabado también eso, porque justo ese día hice los dos goles», relató.

Como jugador y como técnico, Orlando pasó por varios clubes. Guardó especial nostalgia por la delantera que tuvo en Guaraní, a la que describió como una de las mejores de su carrera.

Hace tres años, tras el fallecimiento de su esposa, Orlando se alejó del fútbol. El homenaje del domingo coincidió, además, con los tres meses de ese duelo. Fue nuevamente su amigo Mariani quien lo convenció de volver a las tribunas.

«Lamentablemente hace tres años, y hoy se cumplen tres meses del fallecimiento de mi señora, y ahí dejé de ir. Otra vez Lucho me volvió a repetir por qué no vuelvo al fútbol a mirar y empecé a volver a ir a Mitre, a ver los partidos. Yo amé el fútbol y sigo amando el fútbol», cerró Orlando.

Con informacion de Misiones Online.