Selso ‘Yeca’ Gerlach, el gaucho misionero que recuperó las pruebas de riendas en el Alto Uruguay

Para llegar al Rancho del Gaucho hay que recorrer 204 kilómetros desde Posadas hasta el kilómetro 221 de Paraje Alicia, en la zona alta de Colonia Aurora. Ahí, donde la vida rural transcurre sin internet, vive y trabaja Selso Gerlach, conocido como «Yeca» o «El Gaucho Misionero», figura clave en la recuperación de las pruebas de riendas en esa región fronteriza.

Sentado junto al fogón y con un mate en la mano, don Yeca explica que todo empezó por una necesidad concreta: no dejar morir las habilidades para el trabajo con el caballo. Creció viendo a su abuelo y a su padre usar el animal como herramienta cotidiana en la chacra, y con el tiempo notó que esas costumbres se iban apagando.

«La idea principal fue no perder la enseñanza de nuestros antepasados para adiestrar los caballos, algo que es tan bueno para los chicos, porque los mantiene lejos del celular, de los vicios», señaló.

El punto de partida fueron las carreras rurales en las que participaba su hijo Guillermo, que derivaron en la creación del propio rancho. Cuando en 2016 las exigencias legales complicaron la continuidad de esas competencias, Gerlach y quienes lo acompañaban encontraron en las pruebas de riendas una alternativa para no abandonar la actividad. «En 2017 abrimos paso a las pruebas porque decidimos no perder las riendas misioneras», recordó.

Mientras hablaba, dos jóvenes entrenaban en el campo del rancho. Para don Yeca, el valor de las pruebas no está solo en la competencia sino en lo que se transmite: conocimientos, costumbres y una identidad que, según él, muchas veces queda en segundo plano frente a la figura del gaucho correntino. «Acá se conoce mucho al gaucho correntino, poco se sabe del gaucho misionero. Nosotros hacemos esto para que se lo conozca», enfatizó.

El crecimiento del movimiento no hubiera sido posible de forma individual. El Rancho Picasso fue uno de los primeros en sumarse al proyecto. Luego se incorporaron agrupaciones como Unidos por la Tradición, El Relincho y otras entidades de Pozo Azul, 25 de Mayo y Alba Posse. Más recientemente lo hicieron Santa Rita y Los Gauchos de la Frontera, de El Soberbio. Ese trabajo colectivo permitió organizar campeonatos municipales, departamentales y, finalmente, el Campeonato de Riendas del Alto Uruguay.

Las escuelas rurales también tuvieron su rol. Gerlach recuerda con especial afecto las celebraciones del 25 de Mayo realizadas en una escuela primaria de la zona, donde las demostraciones camperas funcionaron como impulso para consolidar las pruebas. «Desde mi punto de vista es muy importante rescatar esto, sin la ayuda de los gauchos misioneros de las escuelas y del intendente de Aurora, no hubiésemos podido», sostuvo.

Para este hombre de campo, el diagnóstico es claro: «En general se está perdiendo el caballo en el campo; con las pruebas de riendas las familias están volviendo a esos valores. Creo firmemente que, con las cabalgatas camperas preservamos los valores de la patria».

Con informacion de Primera Edicion.