El 23 de mayo de 1946 quedó inscripto como la fecha de fundación oficial de El Soberbio, localidad ubicada sobre la ribera del río Uruguay, en el sureste de Misiones. Ocho décadas después, el pueblo celebró ese aniversario con una agenda que se extendió durante todo mayo e incluyó eventos culturales, encuentros deportivos y acciones ambientales.
El himno local, con su estribillo «El Soberbio, pueblo amado, mi lugar», fue la banda sonora de las celebraciones. La canción resume en sus versos buena parte de la identidad del lugar: la selva, el río, las comunidades originarias y el legado de los inmigrantes y pioneros que poblaron la zona.
El origen del nombre tiene su propia historia. Según la tradición oral, uno de los primeros pobladores que llegó a la desembocadura del arroyo Guarambocá quedó tan impresionado por el paisaje que exclamó: «¡qué soberbio lugar!». La expresión se convirtió en nombre y el nombre, con el tiempo, en identidad.
A comienzos del siglo XX, la zona fue habitada por jangaderos llegados desde Brasil, trabajadores de los obrajes de yerba mate silvestre, mensúes provenientes de otras partes de Misiones y colonizadores como Arturo Henn, señalado como el primer colonizador, y Fenocchio, identificado como el primer docente. Ese tejido humano, junto a la población originaria, fue el cimiento del asentamiento que décadas después se constituiría formalmente como pueblo.
Las actividades del aniversario incluyeron espacios para recuperar la memoria de los abuelos jangaderos, iniciativas en defensa del ambiente y competencias deportivas. La celebración buscó reafirmar una identidad construida sobre la historia de generaciones que transformaron el monte en comunidad.
Hoy El Soberbio es, además de un destino turístico asociado a las cataratas del Moconá y a la producción de citrus, un municipio que mira sus ochenta años con la historia de ese origen selvático todavía presente.
Con informacion de Primera Edicion.