La temporada de incendios en Estados Unidos ya es histórica y los expertos advierten que puede empeorar

La temporada de incendios forestales en Estados Unidos arrancó 2026 con cifras que no se veían en casi veinte años, y los expertos advierten que lo peor podría estar por venir.

Desde enero, cerca de 30.000 incendios afectaron distintas regiones del país. Más de 2 millones de acres quedaron calcinados, el doble del promedio de los últimos diez años y la mayor superficie perdida en 14 años.

El sureste concentra la mayor cantidad de focos, con incendios más cercanos a zonas pobladas que en temporadas anteriores. Las mayores extensiones quemadas, sin embargo, se registraron en las Grandes Llanuras. Y el oeste ya atravesó eventos destructivos e inusualmente tempranos para la época del año.

«Aquí estamos en mayo y ya estamos hablando de personas que pierden sus casas y sus vidas», señaló Morgan Varner, director de investigación de Tall Timbers Research Station & Land Conservancy, en Tallahassee, Florida. Según afirmó, diversos factores «apuntan a un año realmente malo» en muchas regiones.

Entre esos factores se cuentan la baja acumulación de nieve, la abundante vegetación seca, la sequía prolongada y los cambios en los patrones climáticos asociados al desarrollo de un «súper» El Niño, todo sobre un fondo de temperaturas en ascenso que intensifica las condiciones que favorecen el inicio y la propagación de los incendios.

«Lo que preocupa es que tengamos una ola de calor prolongada, seguida de tormentas eléctricas secas», advirtió Craig Clements, director del Centro de Investigación sobre Incendios Forestales. Las cuencas fluviales en gran parte del oeste se encuentran por debajo del 20% de sus niveles normales.

En Georgia, los incendios son habituales entre marzo y mayo, pero 2026 ya marcó un hito. Desde comienzos del año, más de 3.000 incendios quemaron 83.000 acres en el estado, según la Comisión Forestal de Georgia: casi el doble de focos y ocho veces más superficie que en el mismo período de los últimos cinco años.

«Hemos estado en sequía y la situación se ha ido agravando desde finales del verano de 2025», explicó Thomas Barrett, jefe de protección forestal de la Comisión Forestal de Georgia. «Ha tomado todo este tiempo llegar finalmente a un punto tan grave como podía llegar a ser». Además, sistemas meteorológicos llevaron aire más seco y fuertes vientos a la región, generando condiciones óptimas para la propagación del fuego.

El incendio Highway 82 Fire, ocurrido en abril y que se cree fue provocado por un globo de fiesta que cayó sobre una línea eléctrica, destruyó más de 120 viviendas, la mayor cantidad registrada desde que comenzaron los registros en la década de 1950 y probablemente en toda la historia del estado, según Barrett. El humo llegó hasta Atlanta, a cientos de millas de distancia.

Más al sur, en Florida, los incendios quemaron decenas de miles de acres cerca de Jacksonville y en las afueras del área metropolitana de Miami. «Hemos estado en una zona donde casi nunca se ven incendios forestales», dijo Varner. «Estamos tosiendo por el humo mientras cortamos el césped o miramos nuestras azaleas».

Varner también señaló que la acumulación de vegetación sin quemar complica el panorama futuro. En Florida, las quemas prescritas —una práctica preventiva que consiste en quemar de forma controlada la vegetación acumulada— se encuentran entre las más bajas de los últimos 25 años. En todo el sureste, indicó, «casi todos los estados están aproximadamente a la mitad de lo que deberían haber hecho». «El problema no es solo lo que ocurra a finales de mayo de este año», advirtió. «Está el efecto acumulativo que podría afectar el próximo año».

En las Grandes Llanuras, el incendio Morrill Fire arrasó 70 millas de praderas en el oeste de Nebraska en menos de un día, el 12 de marzo. Atravesó la localidad de Oshkosh y terminó consumiendo 642.000 acres, convirtiéndose en el mayor incendio en la historia del estado y en el más grande del país en lo que va del año. El fuego dejó una persona muerta y destruyó extensas zonas ganaderas. Solo Nebraska representaba cerca del 40% de toda la superficie forestal quemada en Estados Unidos hasta el 21 de mayo, según el Centro Nacional Interagencial de Incendios.

En el oeste, la temporada habitual de incendios recién comienza en verano y otoño, pero los bomberos ya trabajan en varios frentes. Un incendio consumió más de 17.000 acres en la isla Santa Rosa, frente a la costa del sur de California, afectando especies vegetales y animales que no existen en ninguna otra parte del mundo. Otros focos en los condados de Riverside y Ventura obligaron a emitir alertas de evacuación para decenas de miles de personas.

Los pronósticos del Centro Nacional Interagencial de Incendios prevén actividad elevada hasta julio, cuando las tormentas estivales podrían aportar cierto alivio. «Cruzo los dedos para que estemos alcanzando el punto máximo ahora y que la situación comience a mejorar en un par de meses», dijo Barrett.

Con informacion de Misiones Online.