La desregulación del mercado yerbatero a fines de 2023 golpeó con fuerza a los productores misioneros. El derrumbe de los precios pagados por la hoja verde obligó a muchas familias a repensar su futuro. La familia Weiss, de Campo Grande, eligió un camino diferente: crear su propia marca.
Así nació Yerba Mate Atardecer, un emprendimiento que arrancó casi como una respuesta de supervivencia y que hoy distribuye en varias provincias del país.
«Cuando estaba terminando la zafra de 2023 el precio de la yerba empezó a caer y vimos que la única forma de seguir creciendo era darle valor agregado al producto», recordó César Damián Weiss, propietario de la firma.
Antes de lanzarse, realizaron un estudio de mercado que los llevó a identificar un nicho específico: consumidores que buscan algo entre las yerbas tradicionales intensas y los perfiles más suaves. El resultado fue su producto estrella, una variedad llamada «Tradicional Suave», lograda a través del proceso de molienda.
«La idea era equilibrar ambos estilos mediante la molienda para lograr un producto distinto. Encontramos un nicho de mercado y desde ahí empezamos a crecer», explicó Weiss.
El salto del campo a la comercialización no fue sencillo. La familia tuvo que aprender desde cero sobre distribución, gestión de marca y acceso a góndolas.
«Nosotros veníamos de la producción primaria y tuvimos que aprender a manejar una marca. Son dos mundos completamente distintos», señaló.
Para ingresar al mercado sin los elevados costos de infraestructura propia, adoptaron un modelo asociativo: entregan la hoja verde a un secadero de la zona, que les devuelve la yerba canchada, y luego trabajan con una empresa de Oberá para la molienda y el envasado. El equipo estable es pequeño: César, su hermano y un empleado permanente.
A medida que la marca fue ganando espacio, también comenzaron a incorporar materia prima de otros productores de la zona. «Estamos trabajando con otro productor, se acaban de sumar 4 y queremos sumar más. La idea es crecer y que ese valor agregado también se traduzca en mejores precios para quienes producen la materia prima», afirmó.
Actualmente procesan entre dos y tres mil kilos mensuales de yerba canchada, aunque el volumen fluctúa: entre diciembre y febrero la demanda cayó drásticamente y debieron frenar el envasado, mientras que desde marzo la actividad volvió a recuperarse.
La participación en Expo Mate 2026, realizada en San Isidro, Buenos Aires, marcó un antes y un después para Atardecer. «Llevamos alrededor de 380 kilos y vendimos prácticamente todo. Cerca del 60% fue venta minorista y también concretamos operaciones mayoristas», detalló Weiss.
La feria también les permitió armar combos con otras marcas misioneras —Encanto, Salto Moconá y Grapia Milenaria— y mostrar la diversidad de la producción provincial ante nuevos compradores. «Ni bien volvimos ya empezaron a llegar consultas y pedidos de presupuestos. Ahora estamos trabajando para aumentar la producción porque nos estamos quedando cortos de stock», señaló.
Hoy Atardecer vende en distintos puntos de Misiones a través de distribuidores y ya tiene presencia en Entre Ríos. Los contactos generados en la Expo abrieron conversaciones para avanzar en Buenos Aires y Mendoza, aunque la logística sigue siendo el principal desafío.
«Mandamos muestras, gustó mucho el producto y ahora estamos trabajando para resolver la logística porque el transporte encarece bastante los costos», indicó. Para reducir gastos, la distribución se coordina mediante cargas compartidas con otros productores.
Detrás de cada paso, la familia Weiss mantiene el mismo objetivo que dio origen al proyecto: que el valor generado en la cadena quede dentro de la chacra. «Queremos seguir creciendo, sumar más productores y demostrar que las pequeñas marcas también tienen lugar. Si trabajamos juntos, todos podemos fortalecernos», concluyó Weiss.
Con informacion de AgroMisiones.