La investigación por la desaparición de Agostina Vega suma nuevas contradicciones en torno a las declaraciones de Claudio Barrelier, el único detenido en la causa. Mientras continúan los rastrillajes en un descampado de Ampliación Ferreyra, en Córdoba, el ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros, fue directo al valorar la conducta del imputado durante el proceso.
«En cada declaración miente más y embarra más la cancha», sostuvo el funcionario, en alusión a las versiones cambiantes que Barrelier habría ofrecido desde el inicio de la investigación.
Según explicó Quinteros, el seguimiento de domos y cámaras de seguridad permitió contrastar los testimonios del acusado con los registros fílmicos recolectados por los investigadores. «Con el seguimiento de domos pudimos determinar que muchas de las cosas que declaró son absolutamente mentira», afirmó. A medida que esas versiones fueron cayendo, el imputado volvió a declarar, pero, según el ministro, «sigue mintiendo y ocultando información», lo que entorpece la causa.
Los rastrillajes en Ampliación Ferreyra fueron dispuestos a pedido del fiscal Raúl Garzón luego de que la Dirección de Investigación Criminal de la Policía de Córdoba reuniera elementos que ubicarían al sospechoso en esa zona durante un tramo clave. De acuerdo con Quinteros, los indicios permiten establecer que Barrelier «entre la hora de la desaparición de Agostina y la hora de su detención, habría estado en ese lugar».
Una de las primeras versiones cuestionadas fue la declaración inicial del detenido, quien habría señalado que estuvo con la adolescente en la esquina de su casa y que luego ella se subió a otro vehículo. Esa hipótesis quedó debilitada a partir de los registros de video incorporados al expediente.
Otra afirmación del imputado también fue puesta bajo la lupa: según la investigación, Barrelier sostuvo que la joven que aparecía en un video ingresando a su domicilio era su propia hija. Sin embargo, de acuerdo con la causa, esa versión fue desmentida por la madre biológica de la niña, mientras que la familia de Agostina reconoció a la adolescente desaparecida en esas imágenes.
«También miente cuando dice que a la hora sale de su casa, cuando no tenemos ningún registro de que así fuera. Así le podría nombrar innumerables mentiras que ha dicho», expresó el ministro, quien aclaró que el descampado no es la única línea de investigación activa.
Un Ford Ka negro ocupa también un lugar central en el expediente. Quinteros confirmó que el vehículo no fue entregado voluntariamente, sino secuestrado por orden judicial tras determinarse, a partir de las cámaras, que Barrelier lo habría utilizado el lunes para dirigirse hacia la zona donde se concentran los operativos. El automóvil fue hallado en condiciones llamativas: «había sido lavado», según señaló el funcionario, y actualmente está en manos de la Policía Científica para su peritaje.
La defensa de Barrelier, a cargo del abogado Jorge Sánchez del Bianco, sostuvo que su cliente reconoció haber manejado ese vehículo luego de recibirlo prestado por una amiga del barrio Yofre, con el supuesto objetivo de trasladar herramientas de trabajo.
Pese a ese planteo, el Gobierno provincial respaldó la línea del fiscal. «Estamos convencidos de que las pistas que está investigando el fiscal nos van a llevar a encontrar en definitiva a Agostina», concluyó Quinteros.
La causa mantiene como prioridad reconstruir los últimos movimientos de la adolescente y determinar el grado de participación del detenido, mientras continúan los operativos de búsqueda y las pericias sobre los elementos secuestrados.
Con informacion de Primera Edicion.