La economía de Bernardo de Irigoyen atraviesa uno de sus peores momentos. La caída del consumo, el cierre de comercios y la escasa circulación de dinero golpean a una ciudad cuya actividad depende casi exclusivamente del intercambio fronterizo con Brasil.
El intendente Edgardo «Chichín» Aquino lo reconoció en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones: el deterioro se siente en los dos lados de la frontera. «La gente está inmóvil porque no hay circulante, y ahora también se agudiza el lado brasileño con el asunto de las elecciones. Son muy cuidadosos y gastan solamente lo primordial», señaló.
El movimiento comercial tiene un leve repunte los fines de semana, cuando algunos ciudadanos brasileños cruzan para compras puntuales. Aquino indicó que con el frío invernal aumenta algo la demanda de bebidas, pero aclaró que ese flujo es insuficiente para revertir la caída general.
Uno de los problemas que señaló el intendente son las demoras en los controles migratorios. Según su visión, las largas esperas desincentivan el cruce formal. «El que quiere venir legalmente se encuentra con enormes colas y pérdida de tiempo. Entonces deja el vehículo y pasa caminando por cualquier lado», cuestionó, y reclamó mecanismos más ágiles para el paso fronterizo.
Esa dinámica, explicó, perjudica directamente a los comercios locales: quien cruza a pie hace compras rápidas y vuelve sin utilizar otros servicios. «Si viene en vehículo trabaja el supermercado, la estación de servicios, los hoteles, los restaurantes. Así se mueve toda la economía», sostuvo, y subrayó que la condición de frontera seca hace que Bernardo de Irigoyen tenga una realidad diferente a otros pasos internacionales.
La situación ya dejó marcas concretas en el tejido comercial del municipio. Varios negocios cerraron y otros propietarios pusieron sus locales en venta. «Eso nos desespera porque el comercio es la columna vertebral de nuestra economía. No tenemos industria ni otras fuentes de trabajo», afirmó Aquino.
En el plano municipal, el intendente explicó que la gestión adoptó criterios de austeridad para garantizar el pago de salarios y el funcionamiento de los servicios básicos. Entre las medidas tomadas mencionó la suspensión de obras de empedrado y cordón cuneta para redirigir fondos hacia el abastecimiento de agua potable. «Nuestro ajuste va en esa línea, pero el sueldo del empleado es prioridad», remarcó.
Sobre el agua, indicó que se lograron mejoras parciales: «Hoy podemos decir que el agua llega a todos los barrios, aunque todavía no todos los días como quisiéramos».
Aquino también cuestionó el impacto de las políticas nacionales en la situación local. «Todo repercute en las medidas económicas nacionales, son las que nos están agobiando», sostuvo, y mencionó que proyectos vinculados al hospital, agua potable y obras para la niñez quedaron paralizados por la suspensión de fondos y la reducción de la coparticipación.
Pese al panorama adverso, el intendente anticipó algunas obras próximas a inaugurarse junto al gobernador de Misiones: un pozo perforado que beneficiará a más de cien familias y un puente que conectará distintos barrios de la ciudad.
Con informacion de Primera Edicion.