La reunión de La Previa del último jueves mostró una señal difícil de ignorar. El espacio que dio origen a Encuentro Misionero volvió a convocar a una amplia representación de la sociedad misionera, con fuerte presencia de actores del interior provincial. Emprendedores, empresarios, productores, representantes de distintos sectores y jóvenes de varios municipios se reunieron en el salón de las Dos Constituciones con una agenda centrada en producción, economía, energía, innovación, educación y empleo. Todo eso, mientras afuera la conversación pública giraba en torno a especulaciones electorales.
En ese contexto se inscribió uno de los anuncios más relevantes de los últimos meses: Carlos Rovira planteó la posibilidad de impulsar un bono de reactivación económica destinado a financiar infraestructura, energía, conectividad y obra pública. La iniciativa aún deberá atravesar instancias de análisis técnico y político antes de concretarse, pero su sola presentación reabrió una discusión necesaria: cómo sostener la actividad económica provincial en un escenario nacional complejo, con variables que en gran medida dependen de decisiones tomadas fuera de Misiones.
La economía sigue siendo la principal preocupación de amplios sectores de la sociedad. Los comerciantes observan una recuperación más lenta de la esperada, los productores yerbateros atraviesan dificultades desde la desregulación del mercado, los emprendedores buscan herramientas de financiamiento y los municipios demandan inversiones para sostener infraestructura y servicios.
En ese marco, el anuncio de Rovira adquiere una dimensión que va más allá de lo financiero. Refleja una preocupación orientada hacia la gestión y hacia la búsqueda de herramientas para sostener actividad, empleo y consumo, en lugar de concentrarse en la competencia interna.
En paralelo, en las últimas semanas se multiplicaron reuniones, documentos y posicionamientos impulsados principalmente por algunos intendentes que buscan tener mayor protagonismo en la discusión política que se avecina. Es una dinámica comprensible dentro de cualquier espacio partidario. Sin embargo, detrás de muchos de esos movimientos conviven intereses que van más allá de la gestión cotidiana: la continuidad política, la construcción de poder propio y la expectativa de influir en la futura conformación del gobierno aparecen como factores presentes en una etapa donde comienzan a perfilarse los debates de los próximos años.
El problema no es que esas discusiones existan, sino el momento en que pasan a ocupar el centro de la escena. Allí se hace visible una diferencia entre la agenda de algunos dirigentes y la agenda de la sociedad. Porque mientras unos diseñan el mapa político del futuro, la provincia sigue enfrentando problemas del presente: la crisis yerbatera continúa abierta, la actividad económica necesita estímulos, la transición energética demanda planificación y el empleo privado requiere condiciones para crecer.
Lo que dejó La Previa como enseñanza es que la agenda de la sociedad sigue siendo mucho más urgente que la agenda de las candidaturas. La mayoría de los misioneros está pensando en sostener un negocio, vender su producción, mantener una empresa en funcionamiento o conseguir trabajo. Las definiciones electorales llegarán a su tiempo. Mientras tanto, la responsabilidad central de la dirigencia sigue siendo la misma: fortalecer la gestión, impulsar el desarrollo y generar respuestas concretas para una sociedad que necesita soluciones hoy.
(*) Politólogo y Periodista.