El Mundial de la Yerba Mate no es solo una competencia: para los pequeños elaboradores, es también una oportunidad de mostrarse ante especialistas, compradores y consumidores de distintas partes del mundo. Y Misiones tendrá representación propia.
Lapacho Rosa, marca con base en Apóstoles, es una de las participantes misioneras del certamen internacional, que reúne cientos de muestras de países productores y consumidores y las evalúa mediante catas a ciegas. Valeria Nahirñak, propietaria de la empresa, señaló que la participación genera entusiasmo: «Estamos muy felices de poder participar. Nos parece una oportunidad excelente para mostrar el producto y estar a la altura de tantas marcas. Lo bueno que tuvo este Mundial fue la gran repercusión y la cantidad de marcas inscriptas, lo que hace que sea un certamen muy llamativo».
La marca llegará al concurso con tres variedades: Tradicional, Tereré y Despalada. El proceso de producción es íntegramente artesanal: cuenta con secadero y molino propios, realiza el sapecado y secado con leña —mediante hornos de barro y un sistema tradicional a cinta— y aplica un estacionamiento natural de 24 meses.
Nahirñak también subrayó el componente ambiental de su propuesta: «No usamos agroquímicos en nuestros yerbales y apuntamos al cuidado del suelo y de la naturaleza. Eso forma parte de nuestra identidad».
Para la empresaria, el Mundial tiene un valor que va más allá del trofeo. «Para nosotros como marca es muy importante poder mostrar el producto y para el consumidor también es una oportunidad de acercarse y conocer variedades que por ahí no encuentra fácilmente en una góndola. Es una forma de abrir nuestra provincia y mostrar al pequeño productor», sostuvo.
Lapacho Rosa ya tiene recorrido en el circuito de ferias especializadas: participó en Matear, Caminos y Sabores y Expo Mate, espacios donde la marca pudo vincularse directamente con consumidores. Ese contacto cotidiano es, según Nahirñak, el termómetro más confiable: «Nuestro mejor jurado son nuestros clientes. La gente que vuelve a elegir nuestra yerba y nos cuenta su experiencia es lo que nos impulsa a seguir creciendo».
Sobre la riqueza del sector, la propietaria reflexionó: «Tenemos una sola especie para todos y, sin embargo, existe una enorme variedad de yerbas. Eso es algo fantástico. Cada productor busca su propia forma de elaborar y diferenciarse, y ahí está la riqueza de este mundo».
Al cierre, Nahirñak puso en valor el origen de la marca: «Soy misionera y nací en la tierra donde crece esta planta. Tenemos el privilegio de elaborar un producto conocido en todo el mundo y creo que debemos seguir mostrándolo y defendiendo la producción nacional».
Con informacion de AgroMisiones.