Para el padre Daniel Pesce y el equipo del Hogar de Cristo en Posadas, la prevención del consumo problemático empieza mucho antes de que la droga aparezca en la vida de un joven. El desafío, según sostienen, es que las instituciones comunitarias lleguen a los barrios más vulnerables antes que la calle, la cárcel o el cementerio.
Esa idea tiene nombre propio: las tres «C» que el papa Francisco promueve como pilares de contención para adolescentes. «Club, capilla y colegio son las tres ‘C’ que tienen que enfrentar a las otras tres ‘C’ del consumo: calle, cárcel y cementerio», explicó Pesce.
Bajo esa lógica, la comunidad avanza en la construcción de la Casita Comunidad San Oscar Romero, dentro del mismo predio donde funciona la Casita San Miguel, que actualmente alberga entre 16 y 20 jóvenes. «Se encuentra excedida», señaló el cura, y agregó que «nos vimos en la necesidad de ampliar la casa de madera que estamos haciendo con mucho esfuerzo».
La nueva casita permitirá sumar unas 20 plazas más, pero la obra todavía está incompleta. «No está terminada, hemos hecho tres paredes y nos falta la última para terminar y cerrar, además del piso de esa casa», detalló Pesce.
Para avanzar, la comunidad solicita donaciones de cemento, arena, piedra, tablas de madera, puertas, ventanas y chapas para el alero frontal. «A veces uno dice: ‘No puedo tanto, tengo esto’. Todo suma. Todo, cuando se da de corazón, va sumando», dijo el sacerdote.
Quienes quieran colaborar pueden acercar materiales directamente al hogar, ubicado sobre la calle 147, en inmediaciones del predio del Hospital Baliña y el Hospital Ramón Carrillo, detrás de las canchas del Tiro Federal. También se puede donar por Mercado Pago al alias: hogardexto.
Pesce advirtió que el consumo problemático viene creciendo desde hace más de cinco años y que en el último año y medio el incremento se profundizó de manera marcada. Señaló que la desigualdad social, la falta de empleo y las frustraciones económicas impactan de lleno en los sectores más vulnerables donde trabajan.
«Uno empieza a encontrar un montón de pibes que no delinquen, pero de repente revuelven depósitos de basura, juntan chatarra y cuando eso no alcanza comienzan a acercarse al delito, sobre todo en los sectores más postergados, más bajos como es el que a nosotros nos toca acompañar. Todo es parte de un mismo problema», indicó.
El sacerdote subrayó que la problemática atraviesa toda la provincia, con crecimiento notorio en Eldorado, Puerto Iguazú y Jardín América, y con una situación compleja en las localidades de la frontera seca con Brasil.
Sobre el estado de la respuesta institucional, fue directo: «En cuanto a la cantidad de personas que están padeciendo la problemática, estamos muy mal. En cuanto a la respuesta que se está dando, por la presencia del Estado, estamos medianamente bien, aunque tendríamos que estar mucho mejor». Y aclaró que «hay una contención en Misiones que termina siendo poca, pero por la cantidad de personas que tenemos en consumo».
Los curas villeros de todo el país, según contó, coinciden en que la situación seguirá expandiéndose en los próximos años.
El Hogar de Cristo trabaja de forma articulada con la Secretaría de Estado de Prevención de Adicciones, el Hospital Ramón Carrillo y el Hospital Pedro Baliña, lo que permite garantizar atención médica, controles clínicos, odontología, seguimiento de enfermedades y asistencia psicológica y psiquiátrica para los jóvenes alojados. «Tratamos de trabajar en conjunto porque eso posibilita que podamos ayudar a más pibes», concluyó Pesce.
Con informacion de Primera Edicion.