La industria láctea argentina sumó un nuevo caso crítico. La Lácteo, empresa con 94 años de trayectoria radicada en Ferreyra, Córdoba, y propiedad de la familia Filippi, lleva semanas sin producción, con el suministro de gas y electricidad cortados, y con salarios adeudados a sus trabajadores. Se trata del último nombre en incorporarse a una lista que ya incluye a Lácteos Verónica, SanCor, Nuevo Amanecer y La Serenísima.
Marcelo Matos, representante de los empleados, explicó que el deterioro se profundizó hacia finales de 2023 y lo vinculó a un conflicto con el sindicato ATILRA. «Hace ya dos años y medio que venimos en un estado donde La Lácteo viene sufriendo un déficit debido a una guerra que empezó con el gremio», afirmó Matos en declaraciones a medios cordobeses.
Según el relato de los trabajadores, tras los cruces con ATILRA por los retrasos salariales, la productividad de la empresa cayó y no se recuperó. Matos fue crítico con la conducción gremial y sostuvo que la organización «desapareció» luego del conflicto. «Al día de hoy, y después de dos años y medio, solamente se ha presentado a la fábrica a pegar panfletos para la votación», señaló.
La cadena de problemas comenzó con el corte del gas el año pasado, al que luego se sumó la baja del suministro eléctrico. Sin energía, la planta no opera. Esa parálisis se traduce en consecuencias directas para el personal: salarios demorados y pérdida de la obra social. «Hoy está la luz cortada. No tenemos producción. No tenemos aportes, no tenemos obra social porque la crisis es grande», describió Matos.
El representante de los empleados también apuntó contra el Estado. «Hemos sufrido el abandono del gobierno y del gremio, porque nadie nos ha ayudado. De parte del gobierno no tuvimos ninguna ayuda», afirmó.
A la crisis económica y la parálisis productiva se suma el vandalismo en las instalaciones. Son los propios trabajadores, con sueldos impagos, quienes montan guardia para proteger los bienes de la empresa. «Somos los empleados los que estamos haciendo de guardia para que no nos roben, porque nos han vandalizado todo lo que es la parte generadora, eléctrica, luces y cables», detalló Matos. La decisión responde, según él, a la voluntad de preservar activos que podrían sostener una eventual recuperación y la continuidad de los puestos de trabajo.
En agosto de 2025, La Lácteo concretó la venta de su planta en Villa del Rosario a la firma La Ramada por 12 millones de dólares, una operación que pareció ofrecer un respiro transitorio. Sin embargo, ese ingreso no alcanzó para revertir la tendencia y la situación continuó deteriorándose.
El caso se inscribe en un contexto más amplio de dificultades estructurales del sector lácteo argentino, marcado por bajas ventas, exceso de materia prima y escasas posibilidades de exportación.