El 20 de junio de 1973 quedó grabado en la historia argentina como la Masacre de Ezeiza, uno de los episodios de violencia política más graves del siglo XX en el país. Aquel día, la multitud que se congregó para recibir al expresidente Juan Domingo Perón tras 18 años de exilio fue sorprendida por un tiroteo entre facciones enfrentadas del propio movimiento peronista.
El contexto era de una tensión acumulada desde hacía años. El peronismo había sobrevivido su proscripción bajo los sucesivos gobiernos militares que se instalaron tras el derrocamiento de Perón en 1955, pero ese proceso lo había transformado profundamente. En su interior convivían con creciente hostilidad dos sectores irreconciliables: las organizaciones juveniles de izquierda, nucleadas en la llamada Tendencia Revolucionaria del Peronismo —entre ellas Montoneros—, y la denominada burocracia sindical de derecha.
La asunción de Héctor Cámpora como presidente el 25 de mayo de 1973 había sido leída por las organizaciones de izquierda como un triunfo propio. Pero el regreso definitivo de Perón al país representó el momento en que esa disputa interna llegó a un punto de quiebre.
El detonante inmediato fue la pelea por el control de los palcos y el espacio frente al escenario donde el expresidente tenía previsto hablar. La confrontación entre ambas facciones escaló hasta convertirse en un tiroteo en medio de la multitud. El avión de Perón fue desviado al aeropuerto de Morón ante el caos desatado.
El saldo, aunque las cifras exactas nunca pudieron determinarse con precisión, se estima en 13 personas muertas y más de 300 heridas. También hubo denuncias de secuestros y torturas en el marco de los hechos.
El episodio no fue un hecho aislado sino un punto de inflexión. Anticipó la creación, el 21 de noviembre de 1973, de la Triple A —Alianza Anticomunista Argentina—, organización impulsada por José López Rega, hombre de confianza de Perón y de su esposa María Estela Martínez de Perón, orientada a combatir al ala izquierda del movimiento.
La Masacre de Ezeiza es considerada uno de los antecedentes directos del ciclo de violencia política que culminaría con el golpe de Estado de 1976 y la dictadura militar más sangrienta de la historia argentina.
Con informacion de Primera Edicion.