Vanina García Sokol, la mejor tenista misionera: de Posadas al ranking WTA y su vuelta al tenis desde la fundación

Vanina García Sokol es considerada la mejor tenista que dio Misiones. Llegó al puesto 191 del ranking WTA, jugó la Fed Cup con el equipo argentino y participó en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo. En una entrevista con el programa de streaming Fórmula Tuerca, transmitido por Misiones Online, repasó su carrera de principio a fin.

Sus primeros pasos en el tenis los dio en Posadas, aunque de chica también practicó golf, pádel, hockey y fútbol. Fue a los 10 años cuando, por recomendación de su entorno, decidió concentrarse en el tenis. Se formó en el club Tacurú con el entrenador Guillermo González y luego en el club Porá, donde compartió entrenamientos con Carolina Olmo, entre otros. El Itapúa fue otro de sus clubes de paso en esa etapa inicial.

A los 15 años se mudó a Buenos Aires para entrenar en la academia Tennis Point, un destino habitual para los tenistas misioneros de su generación. Allí coincidió con Olmo y con el obereño Diego Hartfield, entre otros.

Su debut profesional llegó alrededor de los 18 años, en torneos Futures disputados en Argentina. Luego viajó por Sudamérica —Uruguay, Paraguay— y encontró en México un circuito fértil donde acumuló varios títulos. Europa, en cambio, era terreno más difícil: clasificar a un Challenger pequeño implicaba superar una qualy de hasta cinco partidos.

Entre los momentos más destacados de su carrera mencionó los Juegos Panamericanos y dos participaciones en la Fed Cup, donde compartió equipo con Florencia Labat y Clarisa Fernández. También jugó torneos WTA en Vancouver y Bogotá. «Increíble. Una vida muy linda, muy difícil pero muy linda. No la cambiaría», resumió sobre esa etapa.

Su retiro llegó a los 23 años, más temprano de lo esperado, por una acumulación de lesiones. La primera fue una fractura por estrés en el pie que la obligó a estar mes y medio con bota ortopédica. Al volver, tuvo buenas actuaciones en Italia —llegó a la final en Padua— pero se volvió a lesionar. Un desgarro abdominal sumó otro freno. Cuando la lesión en el pie reapareció por segunda vez, la motivación no estaba. «Cuando vuelvo, cuando ya tenía que empezar a entrenar y a programar las próximas giras, dije, ‘ya no’, no tenía ganas», contó.

Tras colgar la raqueta como profesional, Vanina se dedicó a la docencia, gestionó canchas propias y sostuvo en paralelo una fundación vinculada al tenis social. Esa actividad solidaria fue, según ella misma explicó, lo que más la motivó en la etapa post retiro. La pandemia complicó el funcionamiento de la organización, que depende del voluntariado y las donaciones, pero ahora evalúa retomar sus programas.

En la misma charla recordó a su abuelo, Antonio «Pescadito» Sokol, una gloria del fútbol local que aún mantiene un récord de goles, y compartió anécdotas de su infancia junto a Carolina Olmo, con quien seguía la novela Ricos y Famosos.

Con informacion de Misiones Online.