El subsecretario de Planificación, Extensión y Financiamiento Rural del Ministerio del Agro y la Producción, Leonardo Amarilla, brindó detalles sobre el estado de implementación de la Ley del Programa de Promoción del Cultivo y Comercialización del Café en Misiones.
Amarilla explicó que una mesa permanente integrada por distintos organismos provinciales trabaja en la reglamentación y aplicación del programa, con el objetivo adicional de identificar las zonas más aptas para el cultivo. Uno de los desafíos centrales es encontrar áreas que minimicen el impacto de las heladas.
Según el funcionario, en la provincia ya hay 600 productores trabajando en distintos puntos. «La idea es ordenar la actividad, para lo cual la Ley crea el Registro de Productores. Queremos saber en qué etapa están, ya que algunos recién empezaron y otros están próximos a la cosecha», señaló.
Durante esta semana se realizan recorridas técnicas en Eldorado, Pozo Azul y Puerto Iguazú, con participación del Instituto de Macroeconomía Circular, la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) y especialistas de la Universidad Tecnológica Federal de Paraná, de Brasil. El objetivo es evaluar la adaptación del café a las condiciones climáticas y ambientales de la provincia, así como su incorporación en modelos agroforestales.
Amarilla destacó el vínculo con el país vecino, que representa entre el 30 y el 40 por ciento del mercado global de café. «Con ellos evaluamos la cuestión geográfica, el clima, el suelo y otras variables para ver cómo superar algunos desafíos mediante la ciencia y la biotecnología, como por ejemplo, el desarrollo de plantines resistentes a plagas y a heladas», indicó.
El subsecretario también puso en valor la diversidad productiva que ya existe en las chacras misioneras y el marco de conservación ambiental como diferencial. «Con el café, Misiones tendrá tres infusiones, destacándose por la sustentabilidad en un territorio que conserva la Selva Paranaense, lo cual es sumamente valioso para la certificación del alimento», afirmó.
Sobre las perspectivas de mercado, fue directo: «Lo que más se consume en el mundo es el agua, y después el café; es decir, hay una gran oportunidad». El programa también contempla generar valor agregado y empleo en cada etapa de la cadena.
No obstante, Amarilla fue cauto respecto de los plazos. «La cadena productiva del café tiene muchas aristas y hay que ir analizando las variables. No es solo el cultivo, sino también la cosecha, poscosecha, el tostado y la comercialización», advirtió. El objetivo final, dijo, es lograr «un producto 100 por ciento misionero», con participación de la Biofábrica, la industria y el sector productivo.
Como ejemplo del avance concreto, mencionó que con el apoyo de la Facultad de Ciencias Forestales de la UNaM ya se realizan ensayos de cultivo en la zona de las Dos Mil Hectáreas de Puerto Iguazú.