La cosecha de yerba mate acumula una caída de 150 millones de kilos en dos años y productores advierten que no hay señales de recuperación

Los números de la cosecha yerbatera no dan respiro. Según los datos más recientes del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), entre enero y mayo de este año ingresaron a secaderos 275.170.147 kilos de hoja verde. El volumen es 41 millones de kilos menor al del mismo período de 2025 y casi 151 millones inferior al récord alcanzado en los primeros cinco meses de 2024, cuando la actividad había procesado 426 millones de kilos.

Solo en mayo, el ingreso de materia prima fue de 122.738.151 kilos, contra los 141.821.083 del mismo mes del año pasado y los 157.714.516 de mayo de 2024. La retracción no cede: lejos de estabilizarse, se acentúa a medida que avanza la campaña.

Desde el sector productivo señalan que la caída es resultado de varios factores que se acumularon durante los últimos dos años: la falta de rentabilidad desalentó inversiones en los yerbales, muchas chacras redujeron tareas de mantenimiento, persiste la escasez de mano de obra por el éxodo de tareferos hacia Brasil y, además, una parte de los productores directamente optó por no cosechar porque los valores actuales no cubren los costos.

Cristian Klingbeil, referente del agro misionero, describió la situación a PRIMERA EDICIÓN: «Se notan las tres condiciones. El mal rendimiento, la falta de mano de obra y también mucha gente no está cosechando porque no cierra el número».

El fenómeno de dejar producción en planta ya se observa en distintos establecimientos de Misiones, según relató Klingbeil. «Tengo gente conocida que cosechó un poco, entró la cuadrilla, hizo unos kilos, analizaron cuándo cobraron, si conviene o no conviene, y decidieron dejar la yerba en planta. Para salir empatado o que solo haga plata otro, dicen que quede la yerba en planta y listo», explicó.

Esta variable se suma a las climáticas y de rendimiento como factor explicativo del menor ingreso a los secaderos. La ecuación económica, según los productores, sencillamente no cierra.

Para Klingbeil, no hay margen para el optimismo de cara a los próximos meses. «Se suman todas las condiciones para que el volumen sea más bajo que el año pasado y que los años anteriores. La comparación con 2024 es tremenda, es impresionante. No hay posibilidad de repunte», afirmó.

El referente también señaló que algunos molinos comenzaron a recorrer secaderos en busca de yerba canchada ante la perspectiva de menor disponibilidad futura, aunque esa mayor demanda no se traduce en mejores precios para los productores. «Hay gente que me dijo que cayó gente que nunca había visto, de distintos molinos, queriendo comprar yerba canchada, pero el precio es igual que el de todos. Nadie viene a romper el esquema y pagar 1.100 o 1.200 pesos la canchada. Ni hablar de los 1.400 pesos que se llegó a pagar al comienzo de 2024», comentó.

Klingbeil fue crítico con quienes, en pleno ciclo récord de 2024, no anticiparon lo que vendría. «Fue una clara demostración de poco conocimiento o de poco patear capuera en la chacra. Cualquier persona que recorría un poco los yerbales sabía que tarde o temprano iba a pasar lo que está pasando ahora», expresó.

El panorama tampoco mejora del lado del consumo. Según el INYM, las salidas de molino hacia el mercado interno entre enero y mayo totalizaron 113.093.927 kilos, por debajo del mismo período de 2025. «No repunta el consumo interno. Está planchado la salida de molino. Viene dando peor que el año pasado. Hay que sumar todos los numeritos, pero viene flojísimo», sostuvo Klingbeil.

Con informacion de Primera Edicion.