El petróleo cayó casi un 40% desde su pico y reordena las estrategias de inversión global

El precio internacional del petróleo acumuló una caída de casi 40% desde los máximos alcanzados durante la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán. El barril de WTI cotizó en torno a los 69,85 dólares durante la última semana, mientras que el Brent se ubicó cerca de los 72,8 dólares, valores similares a los previos a la crisis en Medio Oriente.

Dos factores principales explican el retroceso. Por un lado, la reapertura del estrecho de Ormuz, ruta clave para el comercio mundial de crudo, permitió que los buques petroleros retomaran la navegación con sus sistemas de identificación activados. Por otro, los primeros avances diplomáticos entre Washington y Teherán redujeron la incertidumbre geopolítica que había impulsado las cotizaciones.

Emirates Árabes Unidos también recuperó gran parte de su capacidad exportadora y aumentó los envíos desde el Golfo Pérsico, lo que sumó presión a la baja sobre los precios.

Un indicador adicional del cambio de tendencia es que el Brent ingresó en una fase de «contango»: los contratos de entrega futura cotizan por encima de los de corto plazo, lo que suele interpretarse como una señal de expectativas de mayor oferta.

Pese a la distensión, los especialistas señalan que los riesgos no desaparecieron. Estados Unidos mantiene sus inventarios comerciales en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas, por lo que una eventual ruptura del cese de hostilidades podría desencadenar un nuevo salto en las cotizaciones.

En el plano político estadounidense, el Senado expresó una posición favorable a poner fin al conflicto con Irán. A su vez, el presidente Donald Trump ordenó investigar por qué los precios de los combustibles no bajan con la misma velocidad que el petróleo.

La corrección también redefine las estrategias de inversión. Con energía más barata, los analistas anticipan una rotación hacia sectores como aerolíneas, industria y consumo. Al mismo tiempo, la menor prima de riesgo geopolítico vuelve a poner en primer plano el efecto que los precios energéticos tienen sobre la inflación mundial, un dato que los principales bancos centrales seguirán de cerca.

En apenas dos meses, el mercado pasó de proyectar escasez y precios cercanos a los 100 dólares por barril a un escenario de mayor oferta con cotizaciones en torno a los 70 dólares, aunque la situación continúa condicionada a la evolución del conflicto en Medio Oriente.

Con informacion de Misiones Online.