El fenómeno El Niño, previsto a partir de julio, ya genera preocupación en Misiones tras las intensas lluvias registradas el fin de semana. El agrometeorólogo José Olinuck señaló que, si bien desde hace un tiempo existía consenso sobre su llegada, la incertidumbre era respecto a su magnitud. Ahora ese interrogante parece despejarse.
«En este momento, prácticamente todos coinciden en que el Niño puede tener una intensidad muy pero muy importante», afirmó el especialista en diálogo con Radio Up. Olinuck comparó el escenario con lo que ocurrió en 2014 y 2015, cuando se registraron «dos eventos continuados, consecutivos con consecuencias muy, muy graves».
El fenómeno se mide por la temperatura del océano Pacífico. Según explicó el agrometeorólogo, a partir de 0,5 grados por encima de la media ya se considera El Niño; entre 0,5 y 1,5 grados es débil; entre 1,5 y 2 grados es fuerte. «Lo que tienen previsto es que la temperatura va a estar por encima de los 2 grados, por ahí hasta 3, y eso ya está indicando un fenómeno del Niño muy pero muy intenso», remarcó Olinuck.
El proceso es lento, ya que depende de las corrientes y masas de aire provenientes del Pacífico, pero abarcará toda la primavera y el verano próximos.
Los municipios ubicados sobre la costa del río Uruguay son los que concentran mayor preocupación. «La creciente es tan importante que toda la gente que vive en cercanía del río realmente tienen que tener mucho cuidado y estar atentos a las alertas que van surgiendo y a cómo va evolucionando el tiempo para poder tomar las medidas adecuadas», sostuvo el especialista, quien también destacó la necesidad de que los municipios actúen de manera coordinada.
En el ámbito agropecuario, el impacto varía según el tipo de cultivo. Los perennes —yerba mate, té y forestales— soportan mejor las lluvias excesivas, siempre que se cuide el suelo para evitar la erosión. En el caso de los forestales, las precipitaciones continuas dificultan la extracción de madera por el estado del terreno.
Los cultivos anuales como el maíz y la mandioca enfrentan mayores riesgos. Olinuck advirtió que con lluvias prolongadas y humedad elevada «hasta la polinización del maíz se hace difícil». Para la mandioca, alertó especialmente a los pequeños productores sobre los suelos anegadizos: «directamente le ataca ahí enfermedades fúngicas, o sea, de hongos, comúnmente, como la gente diría, hasta que se pudren las raíces de la mandioca, porque el suelo que está lleno de humedad y poca aireación».
El especialista recomendó mantener el suelo cubierto y aprovechar las ventanas de buen tiempo para preparar la tierra, ya que en algunos octubres se registraron hasta 20 días consecutivos de lluvia. Para quienes están en plena cosecha de yerba mate, sugirió adelantar los trabajos antes de que aumenten las precipitaciones.
En cuanto a las temperaturas, Olinuck anticipó que no serán tan bajas como las del año pasado. Durante El Niño, las temperaturas suelen mantenerse por encima de lo normal debido a la humedad en la atmósfera. Respecto a las heladas, evaluó que el año es «muy positivo hasta ahora»: las temperaturas bajas actuales, sin llegar a extremos, ayudan a que los cultivos detengan su crecimiento y se preparen ante eventuales heladas más intensas.
Con informacion de Misiones Online.