Cremaciones, parques y planes de previsión: cada vez más misioneros organizan su despedida con anticipación

Hablar de la muerte dejó de ser, para muchos misioneros, un tema que se evita. Cada vez más personas en Posadas y otras localidades de la provincia contratan con anticipación sus servicios funerarios: cremaciones, inhumaciones o parcelas en parques privados. La motivación central, según coinciden quienes trabajan en el sector, es evitar que los seres queridos deban resolver trámites y gastos en medio del duelo.

Las empresas del rubro ofrecen planes financiados con cuotas mensuales que cubren el servicio completo al momento en que se necesite. Quienes no cuentan con una afiliación previa deben afrontar el costo total de manera particular. Una cremación contratada sin plan previo parte desde los 500.000 o 600.000 pesos, mientras que los planes con cuota mensual arrancan cerca de los 7.000 pesos y pueden superar los 15.000, dependiendo de la edad del afiliado y el tipo de cobertura. Las parcelas en parques privados pueden financiarse en hasta 48 cuotas, con una entrega inicial de entre un millón y un millón y medio de pesos.

Si bien quienes superan los 50 años son el perfil más habitual, también creció la cantidad de adultos jóvenes que deciden anticiparse. En muchos casos, el disparador es haber atravesado la pérdida de un familiar y haber comprobado en carne propia el impacto económico de organizar un sepelio sin ninguna planificación.

Rodolfo Alvarado, socio gerente de Morada del Avá —que inauguró el primer crematorio de la provincia en 2015—, señaló que el panorama cambió notablemente desde entonces. «Para la gente, antes como que tocaba un tema medio tabú», recordó, aunque precisó que hoy «las consultas son muchísimo más» y que el servicio «es más común». Alvarado también destacó que el cambio fue especialmente visible en torno a la cremación: «Se perdió el tabú sobre todo en la cremación», afirmó, y mencionó que en ciudades como Oberá la conversación sobre el tema antes era más difícil.

Sobre el comportamiento de las familias, Alvarado explicó que «cuando uno vive la experiencia de que fallece un familiar y no tener nada previsto, con esa experiencia compra la cobertura». Agregó que es frecuente que, tras la realización de un servicio, «en la semana viene la familia a inscribirse» al advertir que con «una cuota muy baja» pueden dejar el asunto resuelto.

Darío Loinaz, consultor de Tierra de Paz, describió que el trabajo del parque se basa en «la ética, la dignidad y el respeto», pero también en ayudar a que las familias lleguen a ese momento con las decisiones ya tomadas. Para explicar la resistencia que aún existe, apeló a una pregunta directa: «¿Quién se quiere morir hoy? Nadie. ¿Quién quiere hoy un cementerio? Nadie». Sin embargo, sostuvo que cuando las personas analizan la situación con calma terminan preguntándose: «Si pasa algo, ¿tengo la solución o no tengo la solución?»

Loinaz comparó estos planes con la contratación de un seguro y subrayó que anticiparse no modifica el destino de nadie, sino que brinda tranquilidad. «No hay ninguna persona de la población activa de Posadas que no encuentre un plan para tener una protección», afirmó, al indicar que las coberturas pueden ajustarse a distintos presupuestos y modificarse con el tiempo.

Desde el Cementerio Municipal La Piedad, su administradora Mariana Ferreira confirmó que el avance de la cremación impactó en la dinámica del predio: «bajó un poquito el porcentaje de los ingresos en tierra», aunque aclaró que las consultas siguen siendo diarias. El cementerio coordina con las empresas funerarias la documentación y los turnos a través de canales digitales. Las familias pueden contratar una empresa que gestione todo, o bien realizar los trámites de manera particular y utilizar la capilla del predio.

Ferreira indicó que, pese al crecimiento de la cremación, aproximadamente «el 50% de los posadeños» sigue prefiriendo conservar un espacio de sepultura, nicho o panteón. No obstante, una vez concretada la inhumación muchas familias dejan de concurrir al cementerio o no actualizan sus datos de contacto, situación que generó una morosidad cercana al 40%. Por eso, desde hace varios años realizan campañas de notificación para que los contribuyentes regularicen su situación.

Con informacion de Primera Edicion.