La industria textil argentina está en uno de sus momentos más críticos. Así lo refleja un informe de la Fundación Pro Tejer, que registra caídas simultáneas en producción, empleo y cantidad de empresas activas, con niveles de actividad que solo tienen un antecedente comparable: la pandemia de Covid-19.
En abril de 2026, la producción textil cayó un 23% respecto al mismo mes del año anterior y un 31% frente a abril de 2024. En el acumulado del primer cuatrimestre, la baja llega al 25,5% comparado con 2025 y al 32,3% frente a 2023. El segmento de prendas de vestir y calzado retrocedió un 8,8% interanual, con el calzado como el rubro más golpeado: cayó un 14,3%.
La utilización de la capacidad instalada promedió apenas el 36,6% en los primeros cuatro meses del año, lo que implica que más de seis de cada diez máquinas estuvieron paradas. En abril el indicador subió al 42,4%, pero se trata de una mejora puntual dentro de una tendencia negativa sostenida.
El impacto sobre el empleo también es significativo. Entre diciembre de 2023 y marzo de 2026, la cadena textil, de confecciones, cuero y calzado perdió 24.097 puestos de trabajo directos, una reducción del 20% que la ubica como el sector con mayor caída porcentual de empleo asalariado registrado en toda la economía. En el mismo período cerraron 874 empresas, equivalente al 14% del total que operaba al inicio del período.
En cuanto a precios, el informe marca una paradoja: mientras la inflación general acumuló un 228,5% desde diciembre de 2023, la indumentaria subió apenas un 126% en el mismo lapso. En mayo de 2026, el rubro prendas de vestir y calzado registró un incremento mensual de 0,3% e interanual del 12%, los menores valores de toda la economía.
Según la Fundación Pro Tejer, la situación del sector responde a una combinación de factores: el aumento de las importaciones, la competencia de plataformas internacionales de comercio electrónico y el contrabando, elementos que habrían incidido sobre la actividad, el empleo y la continuidad de las empresas.