Con el descenso de las temperaturas, el uso de estufas, calefactores y otros artefactos de combustión dentro de los hogares vuelve a poner en el centro de la escena al monóxido de carbono. Diego Fontana, expresidente del Colegio de Profesionales de Higiene y Seguridad de Misiones, habló con FM 89.3 Santa María de las Misiones y explicó por qué este gas representa un riesgo serio que muchas personas subestiman.
Fontana definió al monóxido de carbono como un «enemigo oculto» y destacó que su peligrosidad radica, justamente, en que no puede percibirse. «No hace ruido, es invisible, al principio no tiene olor, color ni sabor. Es igual que la electricidad, no se la ve, pero está presente», señaló.
El especialista explicó que el gas es dañino porque desplaza al oxígeno en la sangre, privando a las células del elemento que necesitan para funcionar. «Es un gas muy tóxico. No siempre mata, pero si no te mata te va a afectar algo, porque ingresa en reemplazo del oxígeno. Va por los pulmones, pasa a la sangre y llega a nuestras células, que empiezan a recibir un oxígeno que no es limpio como corresponde», detalló.
Uno de los momentos de mayor riesgo, según Fontana, es justamente el encendido de los artefactos. «La mayoría de las veces la gente no se percata de que cuando recién está iniciando un fuego o algo para calentar el ambiente, al inicio es una combustión incompleta. Ahí está el problema», advirtió. Para ilustrarlo, comparó esa situación con el arranque de un asado: el carbón recién prendido genera una combustión deficiente; solo cuando está completamente encendido la combustión es correcta.
La ventilación es la principal herramienta de prevención. Fontana recomendó no cerrar herméticamente las habitaciones durante el invierno, ya que el ingreso de aire fresco es indispensable para que la combustión sea completa y segura. Las rejillas de ventilación en paredes y aberturas, explicó, cumplen una función específica y no deben taparse ni anularse.
Respecto a los síntomas, el profesional advirtió que pueden confundirse fácilmente con los de una gripe. «Empieza con dolores de cabeza, principalmente. Si estás sentado mirando un partido y el lugar está mal ventilado, vas a empezar a sentir mareo, somnolencia y de a poco podés ir perdiendo el sentido común», describió.
Si se sospecha de presencia del gas, la indicación es actuar de inmediato. «Hay que abrir las puertas, las ventanas; mejor todavía si salen afuera, a un lugar ventilado. Y si una persona estaba durmiendo y otro familiar detecta que había monóxido, hay que llevarla al centro asistencial e informar al médico que estuvo en un lugar donde había monóxido de carbono, porque puede haber secuelas y consecuencias graves», sostuvo Fontana.
Finalmente, el especialista recomendó contratar gasistas matriculados para realizar la limpieza, calibración y revisión periódica de todos los artefactos de combustión del hogar.
Con informacion de Primera Edicion.