Productores de sandía del Cuñá Pirú arrancan la temporada con el clima en contra

La temporada de sandía en el Valle del Cuñá Pirú arrancó bajo un escenario climático adverso. El técnico y productor Lucas Lombardo describió la situación en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones y no ocultó la preocupación del sector.

«Estamos atravesando una situación bastante crítica, ya que están anunciadas fuertes lluvias, precipitaciones y todo lo que viene relacionado con el fenómeno de El Niño», advirtió Lombardo.

Algunos productores iniciaron las tareas hace un mes, otros recién hace dos semanas. En ambos casos, las condiciones actuales dificultan las primeras etapas del cultivo. «Este clima como estamos actualmente es bastante tedioso para el desarrollo y la germinación de la plántula. Estamos complicados justamente con la germinación y el crecimiento de la planta», señaló.

Lombardo explicó que la sandía necesita temperaturas superiores a los 14 grados y exposición solar para realizar la fotosíntesis y crecer. Las lluvias excesivas, además, favorecen la acumulación de agua en sectores del terreno y con eso la aparición de enfermedades.

El impacto en la producción puede ser directo y significativo. «Si esperamos en una hectárea 2.000 frutas, pueden aparecer entre 1.000 y hasta 600 frutas, y eso perjudica directamente a la cantidad de producción y obviamente a la calidad y el tamaño», detalló.

El Valle del Cuñá Pirú tiene una larga historia ligada a este cultivo, sostenida principalmente por agricultores familiares. Hoy participan alrededor de 50 productores con una superficie promedio de una hectárea cada uno, una cifra muy por debajo de los registros de años anteriores.

«En 2018 teníamos un relevamiento productivo donde había alrededor de 100 hectáreas producidas por los agricultores familiares de sandía, superaba ampliamente lo que estamos teniendo ahora», recordó Lombardo.

Entre las razones de esa caída mencionó el aumento de los costos de producción, la incertidumbre climática y el pasaje hacia otros rubros. «Muchos productores dejaron y cambiaron por otros cultivos, se dedicaron más a la mandioca, a otros cultivos o incluso a la ganadería», explicó.

El productor también remarcó que la sandía exige un trabajo físico y técnico intenso, alejado de cualquier imagen de cultivo sencillo. Describió que en una sola carpa entran 3.000 plantines que deben plantarse y taparse uno a uno, además de un seguimiento constante frente a plagas como trips, pulgones y hormigas, y enfermedades fúngicas. «Todo eso requiere un plan de manejo sanitario y un plan de control de plagas y enfermedades que sería fundamental para el desarrollo. No es fácil», subrayó.

A pesar del panorama difícil, los productores mantienen la expectativa puesta en los próximos meses. «Si todo va bien y el clima acompaña, vamos a tener sandía, si Dios quiere, para fines de octubre, principio de noviembre», anticipó Lombardo, aunque aclaró que esa fecha podría correrse entre 10 y 15 días según cómo evolucionen las condiciones meteorológicas.

Con informacion de Primera Edicion.