9 de julio: día de la Virgen de Itatí, patrona de Corrientes y Misiones

El 23 de abril de 1918, Nuestra Señora de Itatí fue proclamada Patrona y Protectora de las provincias de Corrientes y Misiones. Desde entonces, cada 9 de julio se celebra su festividad.

Los orígenes de esta devoción se remontan a las costas del Alto Paraná, en Corrientes, tras la llegada del navegante Sebastián Gaboto a las tierras del cacique Yaguarón en febrero de 1528. Los franciscanos que llegaron después al lugar instalaron una imagen de la Inmaculada Concepción en un oratorio a orillas del río Tebacué.

La tradición cuenta que un ataque indígena dispersó a la comunidad y la imagen desapareció. Tiempo más tarde, unos aborígenes la hallaron sobre una piedra blanca en el río Paraná, cerca del sitio original. En guaraní, piedra blanca se dice itatí, y de ahí proviene el nombre de la advocación. Según el relato, la imagen estaba rodeada de un brillo extraño y de música.

La figura fue devuelta dos veces a su lugar de origen, pero en ambas ocasiones reapareció en el sitio del hallazgo. Los franciscanos interpretaron eso como una señal y trasladaron la comunidad al lugar, donde fundaron el pueblo de la Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí.

A lo largo de los siglos se le atribuyeron numerosos milagros. El más recordado ocurrió en 1748, cuando una partida de indios abipones que avanzaba sobre el pueblo encontró en su camino una enorme grieta que se abrió en la tierra y les impidió continuar. Los habitantes del lugar acudieron entonces a la iglesia a agradecer ante la imagen.

En 1768, Fray José Antonio de Acosta levantó el sexto templo a orillas del Paraná, en el mismo sitio donde hoy se encuentra la basílica y el Museo de Arte Sacro.

El 16 de julio de 1900, el Papa León XIII ordenó la coronación de la Virgen. La ceremonia fue presidida por su delegado, Monseñor Rosendo de la Lastra y Gordillo, obispo de Paraná en ese momento.

La imagen está tallada en madera, mide 1,26 metros de altura, tiene cabello negro y piel morena, y aparece de pie sobre una media luna con las manos juntas sosteniendo un rosario. Viste manto azul y túnica blanca. La corona, concebida al estilo de las coronas imperiales del Renacimiento, es de oro con incrustaciones de amatistas y topacios.

Con informacion de Primera Edicion.