El presidente de la Corporación Chilena de la Madera (CORMA), Rodrigo O’Ryan, compareció este martes ante el Comité de la Sección 301 del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR) en Washington D.C., con el objetivo de lograr la exclusión del sector forestal chileno de una eventual medida arancelaria del 12,5%.
La revisión arancelaria apunta a productos provenientes de países que no cuenten con legislación contra el trabajo forzoso o que comercien con naciones que tampoco la tengan. La presentación de O’Ryan, realizada en el marco de los expedientes USTR-2026-0265 y USTR-2026-0266, buscó demostrar que la industria forestal chilena no encuadra en esos supuestos.
«Apoyamos plenamente la eliminación del trabajo forzoso del comercio internacional. Sin embargo, el arancel propuesto afecta a productos forestales chilenos respecto de los cuales no existe ningún hallazgo ni evidencia de que hayan sido producidos bajo esas condiciones. El sector forestal chileno cuenta con sólidos estándares de seguridad laboral, programas de inclusión femenina y políticas de prevención de la discriminación y el acoso (Ley Karin). En definitiva, somos una industria que está al otro lado de la cancha, con respeto por las personas, el trabajo decente y la integridad», afirmó el dirigente.
O’Ryan subrayó la profunda integración entre ambas industrias. Las exportaciones forestales chilenas hacia Estados Unidos alcanzaron cerca de US$1.000 millones en 2024, en productos como molduras, paneles, chapas, madera aserrada, laminados, pulpa y papel. A su vez, empresas chilenas como Arauco y CMPC operan más de una docena de instalaciones en territorio estadounidense, generan alrededor de 2.000 empleos directos y registran ventas anuales cercanas a los US$2.000 millones.
El dirigente también destacó la presencia de capitales estadounidenses en el sector forestal chileno: empresas como Promasa y Foractionn Chile operan en el país, mientras que fondos de pensiones y dotaciones universitarias son propietarios de cerca de 190.000 hectáreas de bosques plantados, equivalentes al 10% del total nacional.
«Un arancel que debilita la actividad forestal chilena también erosiona el valor de esas inversiones, afectará directamente los ahorros previsionales y también aumentará el costo de las casas de miles de ciudadanos estadounidenses», advirtió.
Según explicó O’Ryan, la relación comercial entre ambos países se consolidó a partir de los años noventa, cuando Estados Unidos decidió proteger los bosques maduros del noroeste del Pacífico y Chile se convirtió en proveedor estratégico de madera de manejo sustentable. Hoy, dependiendo del producto, Chile abastece entre el 8% y el 16% de la madera importada que utiliza la industria de la construcción estadounidense.
En materia de estándares, el presidente de CORMA señaló que las principales empresas exportadoras cuentan con certificaciones internacionales ambientales y de seguridad laboral —ISO, OHSAS, entre otras— además de sellos forestales FSC y PEFC, que incluyen auditorías independientes sobre cumplimiento de los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), incluyendo los relativos a la erradicación del trabajo forzoso.
O’Ryan también mencionó la cooperación bilateral en materia de incendios forestales, con intercambio de brigadas, aeronaves y capacidades técnicas. «Debilitar nuestro sector también significa debilitar esa cooperación estratégica frente a los incendios forestales que hoy representan un desafío común para ambos países», sostuvo.
Al cierre de su exposición, el titular de CORMA solicitó formalmente la exclusión del sector de la medida arancelaria y ofreció seguir trabajando con el USTR y la Aduana estadounidense en mecanismos de trazabilidad y control de la cadena de suministro.
«Lo que pedimos es preservar una relación comercial construida durante décadas, potenciada por el tratado de libre comercio suscrito hace ya décadas y que nos ha permitido beneficiar a trabajadores, consumidores, inversionistas y medio ambiente de ambos países», concluyó.
Con informacion de Misiones Online.