El invierno suele traer alivio para las farmacias: las enfermedades respiratorias y las alergias estacionales empujan la demanda de medicamentos. Sin embargo, en 2026 ese repunte no alcanzó para compensar la caída acumulada que viene golpeando al sector desde comienzos de año.
Así lo señaló Vania Ilchuk, presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Misiones (ColFarMi). Según explicó, los meses más críticos fueron enero y febrero, aunque los niveles actuales tampoco se acercan a los de años anteriores.
«La venta durante lo que va del 2026 tuvo una baja notable entre enero y febrero, que estuvo re planchado, y luego se incrementó un poco, pero sigue manteniendo una baja en comparación con otros años de entre el 20% al 30%», precisó Ilchuk.
La farmacéutica señaló que detrás del retroceso hay «múltiples factores», aunque destacó uno por encima del resto: «la pérdida de poder adquisitivo, ya que la gente anda con la plata justa y recorta gastos, comprando lo indispensable».
Los cambios en las coberturas de obras sociales, en particular los del PAMI, también inciden en el comportamiento de los pacientes. «Lo que no tiene cobertura 100%, el afiliado no lo lleva, o lo adquiere según necesidad y costo», afirmó Ilchuk.
Con la llegada del frío, las ventas mostraron «un leve aumento del consumo» impulsado por afecciones respiratorias y alergias, aunque según la referente del sector «no se llega a los niveles de venta de otros años».
La baja se extiende a casi toda la cartera de medicamentos, con una excepción: los destinados a enfermedades crónicas. Ilchuk explicó que esa demanda «siempre se mantiene, ya que los pacientes son bastante conscientes de que no pueden dejar de tomar la medicación, salvo aquellos casos en que por una cuestión económica no puedan comprarlo».
Entre los productos con mayor demanda en este período, mencionó los medicamentos para dolores articulares, estrés, cansancio físico y mental.
El panorama se complica además por factores estructurales del negocio. Ilchuk apuntó a los costos fijos —sueldos y alquileres— y a «los plazos acotados de pagos a las droguerías en las cuales adquirimos los medicamentos y las moras en el cobro de las prestaciones de obras sociales».
A eso se suma el cambio en los hábitos de pago: «(Hay) poco efectivo circulante, mucho cobro con tarjetas de débito y crédito y billeteras virtuales, lo que suma costos financieros por comisiones y demoras en las acreditaciones para los comercios», cerró la presidenta de ColFarMi.
Con informacion de Primera Edicion.