Reorganización de gabinete en Misiones: ¿cambio de estilo o cambio de fondo?

La reestructuración del gabinete provincial anunciada esta semana va más allá de un simple recambio de nombres. Reducir ministerios, fusionar áreas e integrar organismos bajo una misma conducción responde a una lógica que el gobernador Hugo Passalacqua viene perfilando desde hace meses: menos compartimentos estancos y mayor coordinación entre quienes tienen la responsabilidad de gestionar.

Los nombres convocados refuerzan esa lectura. La incorporación de Julio Barreto y Matías Vilchez, ambos provenientes de la intendencia, se suma a la llegada previa de Carlos «Kako» Sartori a la coordinación del gabinete. El criterio común es la experiencia en administración municipal: gestionar con presupuestos acotados, resolver problemas concretos y dar respuesta a vecinos que no preguntan por organigramas sino por obras, servicios y trámites.

Esa misma lógica territorial se vio reflejada en San Ignacio, donde se realizó la cuarta reunión del gabinete con casi cuarenta intendentes. El encuentro consolidó un método de trabajo que busca revertir la histórica centralidad posadeña: son los ministros quienes recorren los municipios y escuchan directamente a los jefes comunales. Passalacqua describió a los intendentes como «el vehículo para llegar al millón y medio de misioneros», una definición que apunta a convertir a los municipios en socios permanentes de la gestión provincial y no en meros ejecutores.

En paralelo, el gobierno anunció aumentos salariales para docentes, fuerzas de seguridad, jubilados y retirados, y mantuvo abiertas las mesas de negociación con otros sectores. En un contexto donde varias provincias enfrentan caída de recursos nacionales, la previsibilidad en las paritarias también forma parte del cuadro.

Lo mismo ocurre con la obra pública. Ante la virtual retirada del gobierno nacional de ese campo, la Provincia sostiene proyectos con recursos propios y busca financiamiento internacional para recuperar obras paralizadas. A eso se suman decisiones como la reducción de carga tributaria sobre el ingreso de mercaderías y acciones de planificación ante fenómenos climáticos como El Niño, prevención de incendios forestales y conservación del mono carayá rojo.

Ninguna de esas medidas, por sí sola, resuelve los problemas estructurales de Misiones. La economía sigue condicionada por un escenario nacional complejo y muchas demandas sociales permanecen sin respuesta. Reorganizar un gabinete tampoco garantiza automáticamente resultados más eficientes. Pero sí empieza a delinear un cambio de estilo en la forma de conducir el Estado provincial.

Los organigramas pueden simplificarse y los equipos pueden renovarse. Lo que termina legitimando una nueva etapa es que la gente advierta que el Estado llega antes, responde más rápido y resuelve mejor. Eso no se decreta: se construye.