El obispo de la Diócesis de Posadas, Juan Rubén Martínez, recibió a representantes del sector yerbatero de Misiones y salió a respaldar públicamente el pedido de emergencia sectorial. Tras el encuentro, cuestionó la orientación macroeconómica del gobierno nacional y advirtió sobre el deterioro que atraviesan miles de familias rurales en la provincia.
«Es sobre todo un encuentro que ellos pidieron y la clave fue la escucha más detenida porque uno tiene información. Yo de hecho recorriendo las parroquias, las comunidades escucho la situación de la gente, del pequeño productor, del tarefero», explicó el religioso, quien subrayó que los referentes presentes representaban a miles de familias.
Martínez diferenció la estructura agraria misionera de otras regiones del país. Señaló que en Misiones predominan los pequeños productores y tareferos, una realidad distinta a la de «los grandes terratenientes» que se expresan en foros como la Sociedad Rural.
Para el obispo, la crisis no se circunscribe a las chacras: la depresión económica de productores y tareferos arrastra al resto de la actividad comercial en los pueblos del interior. «Comentaban las consecuencias que traen en nuestros pueblos porque que todos estén deprimidos económicamente y socialmente hace que por ahí no funcione un supermercado, no funcionen comercios», remarcó.
Uno de los puntos más críticos que destacó fue el éxodo de trabajadores hacia Brasil ante la falta de rentabilidad en la cosecha local. «Hoy muchos no pueden sobrevivir y se cruzan al lado brasileño», advirtió, y agregó que la situación podría agravarse porque «dentro de poco termina también la etapa de la cosecha y después vienen problemas peores». En respuesta a este escenario, la Comisión de Justicia y Paz de la diócesis analiza convocar a una mesa de emergencia sectorial.
Sobre la política económica nacional, Martínez fue directo: «Todo proyecto económico si no incluye a la gente no nos sirve para nada. Esta es la realidad». También cuestionó que el cierre de las cuentas macroeconómicas se logre a costa del deterioro social: «Queremos estabilidad, pero en una situación en que esos números se logren con la gente. Sin la gente, con números que vayan cerrando en lo macro pero que la pobreza y las situaciones sociales estén muy mal, eso nos daña profundamente».
El mensaje final del obispo apuntó a la organización del sector: «La esperanza en Dios nos ayuda a que tengamos fortaleza en este momento, nunca hay que bajar los brazos. En estos momentos difíciles es clave juntarse y organizarse».
Desde la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM), Hugo Sand denunció que la desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) profundizó la crisis. «Jamás de los jamases ellos van a competir entre sí para mejorar los precios. Se ponen de acuerdo para bajar los precios. Y esa unión que hacen los industriales para bajar los precios repercute luego en la miseria que hay en el interior», afirmó.
Sand sostuvo que, según sus cálculos, el sector dejó de percibir recursos significativos desde la desregulación. «Hemos dejado de percibir 200.000 millones de pesos por año, desde que asumió Milei, cuando desreguló el Instituto Nacional de la Yerba Mate por esta política totalmente errónea y nefasta hacia nuestro sector», señaló.
El dirigente también detalló la brecha entre los precios actuales y los costos reales de producción. «El precio hoy debería ser arriba de 700 pesos el kilo de hoja verde, si lo fijamos a 50 centavos de dólar como siempre venimos haciendo desde el INYM. Pero si lo ajustamos por inflación, supera los 1.100 pesos, y estamos cobrando 230 a 280», explicó.
Ante este panorama, Sand anticipó que el sector presentará ante el Gobierno provincial un proyecto de ley de emergencia yerbatera que contemple un precio mínimo sostén para la hoja verde: «Le pedimos que se fije un precio mínimo sostén que el Estado, con sus mecanismos, tiene que hacer».
Con informacion de Misiones Online.