Trabajadores del arte y la cultura de Misiones lanzaron el Movimiento Cultural Misionero, un espacio de acción política que busca defender la actividad creativa frente al recorte de financiamiento federal y participar con agenda propia en el debate político provincial.
El espacio integra referentes del teatro, la danza, el sector audiovisual y la música, y se define como la expresión política de una comunidad organizada que lleva años de movilización. Así lo explicó Mario Giménez, docente y referente del sector audiovisual, quien lo describió «como el ala política de un espacio mucho más grande, que es la comunidad cultural organizada que viene con mucha participación hace varios años manifestándose y para dar a conocer sus demandas».
Durante años, los hacedores culturales mantuvieron distancia de los armados partidarios. Sin embargo, el escenario actual aceleró la decisión de involucrarse. Según Giménez, el contexto los llevó a concluir que «es necesario multiplicar las acciones y una de esas acciones también tiene que ver con incursionar en la participación más directa en cuanto al armado político para tener voces más propias y más directas».
El movimiento busca posicionarse en la mesa de discusión política misionera, en un momento de reacomodamientos internos en la provincia, y apunta a sumar referentes del campo social y popular para incidir con propuestas concretas.
El recorte de recursos nacionales es el principal detonante. Giménez señaló que el freno al fomento de las artes «es un dato de la realidad objetiva, un hecho consumado», y valoró el esfuerzo de la provincia para sostener el Instituto de Artes Audiovisuales de Misiones (IAAVIM), el Instituto Provincial del Teatro Independiente (IPTI) y el Instituto de la Danza. El referente, docente en la Universidad Gastón Dachary (UGD), recordó que esos entes autárquicos fueron creados para articular con la Nación, generar empleo calificado y movilizar la economía regional junto al sector privado.
Frente a las posturas que cuestionan el gasto público en producciones locales desde una lógica de rentabilidad, Giménez afirmó: «Es un criterio muy reduccionista el que propone, de una mirada liberal, de que solamente tiene que cerrar la ecuación económica». En ese sentido, reivindicó el cine comunitario que se proyecta en comedores, plazas y escuelas rurales como una expresión de identidad territorial.
La falta de salas comerciales en los municipios del interior dificulta medir el alcance real de esas funciones. Los hacedores también destacan que el acceso a las disciplinas artísticas cumple una función social vinculada a la salud mental y la vida comunitaria.
El movimiento no parte de cero. El sector acumula experiencias como la defensa de asignaciones específicas en el Congreso en 2022 y la sanción de la ley provincial de fomento audiovisual, cuyo debate llevó más de una década y tuvo sus primeros impulsos en los encuentros del festival Oberá en Cortos. Ese marco institucional también motivó a las universidades locales a ampliar su oferta académica en disciplinas técnicas orientadas a la industria global y las plataformas de streaming.
Entre las demandas concretas figura la adhesión municipal a la Ley de Espacios Culturales. Sobre la relación entre mercado y Estado, Giménez sintetizó la postura del grupo: «Ninguno de nosotros está en contra de vivir en una sociedad con una matriz capitalista, pero una matriz capitalista donde el Estado pueda establecer determinadas regulaciones que ordenen la cosa y que no sea la ley de la selva».
Con informacion de Misiones Online.